El bolsillo de los trabajadores y estudiantes del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) sufrió un impacto sin precedentes en los últimos dos años y medio. Según un reciente informe realizado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), entre noviembre de 2023 y abril de 2026, las tarifas del transporte público registraron incrementos nominales que superaron por amplio margen a la inflación acumulada del período (+303,5%).
La velocidad de los aumentos modificó drásticamente la estructura de gastos de los hogares. En el desglose por servicio, el subte lidera las subas con un impactante +1.668% (multiplicó su valor por casi 18), seguido por el colectivo en la Provincia de Buenos Aires (+1.545%), CABA (+1.250%) y las líneas de jurisdicción nacional (+1.221%). Por su parte, los trenes multiplicaron su precio por 10.
La “doble pinza”: tarifas por el ascensor, salarios por la escalera
El documento de CEPA enciende las alarmas sobre el impacto de estos valores en los ingresos más bajos. Para un trabajador que combina colectivo y subte, el gasto mensual en transporte pasó de representar el 2,6% del Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) en diciembre de 2023, al 17,3% en abril de 2026.
Esta fuerte pérdida de poder adquisitivo se explica por dos factores concurrentes:
- Tarifas indexadas: Subieron muy por encima del resto de los precios de la economía.
- Licuación del salario mínimo: El SMVM fue fijado unilateralmente por el Poder Ejecutivo —sin acuerdo tripartito en el Consejo del Salario—, acumulando una caída real de aproximadamente el 43%.
El dato: En términos de esfuerzo laboral, un trabajador pasó de necesitar menos de un día de ingresos a finales de 2023, a destinar casi cinco días enteros de su salario mensual solo para cubrir los viajes hacia su empleo.
El impacto del combustible y las variables internacionales
La escalada de las tarifas responde, en parte, al encarecimiento de los costos operativos de las empresas. El precio del gasoil aumentó un 536% entre diciembre de 2023 y abril de 2026, superando en más de 230 puntos porcentuales a la inflación general.
El escenario sumó presión en el último tramo debido a la escalada del conflicto geopolítico entre Estados Unidos e Irán, que disparó el precio internacional del petróleo. Para contener el impacto transitorio en las empresas de colectivos, el Gobierno dispuso un congelamiento en las tarifas de YPF entre el 1 de abril y el 15 de mayo de 2026.
Sin embargo, el corazón del aumento tarifario radica en la reducción real de los subsidios estatales, que trasladó el costo directo del sistema a los usuarios. A esto se suma el ajuste en infraestructura: el Fondo Fiduciario del Sistema de Infraestructura del Transporte (FFSIT) sufrió una caída real del 17,5% entre los presupuestos 2025 y 2026, comprometiendo el mantenimiento vial y ferroviario.
Estudiantes y el Interior: los sectores más castigados
El ajuste económico también golpeó con dureza la política social y el federalismo del transporte:
- Estudiantes sin poder de compra: La Beca Progresar quedó congelada en $35.000 desde marzo de 2025. Al perder contra las tarifas, su poder de cobertura se desplomó un 87%: en diciembre de 2023 alcanzaba para 839 boletos, mientras que en abril de 2026 apenas cubrió 111.
- Brecha federal extrema: Tras la eliminación del Fondo Compensador al Transporte del Interior en febrero de 2024, viajar en el resto del país se volvió hasta tres veces más caro que en el AMBA ($700).
Las ciudades más caras para viajar en colectivo:
| Ciudad | Precio del boleto (Abril 2026) |
| San Martín de los Andes | $2.300 |
| Rawson | $2.192 |
| Santa Fe | $1.900 |
| Corrientes | $1.890 |
Un círculo vicioso: ¿Seguirán los aumentos?
El informe advierte que el proceso de recomposición tarifaria está lejos de haber concluido. Actualmente rige una fórmula de actualización mensual de IPC+2% para los colectivos porteños y el subte. Bajo esta lógica, sumada a la volatilidad energética internacional, es altamente probable que las tarifas continúen subiendo a lo largo de todo 2026.
El resultado final es un círculo vicioso de difícil retorno para el sistema: el encarecimiento del boleto vació las unidades de pasajeros, un fenómeno acelerado por la recesión y el cierre de más de 24.000 empresas que contrajo la demanda estructural de viajes. Con menos pasajeros, las empresas recaudan menos por boleto, lo que vuelve a generar presiones para un nuevo aumento tarifario.
