El proceso judicial contra Cristian «Pity» Álvarez sumó un nuevo capítulo de tensión este lunes en el Hospital Tornú, ubicado en la Comuna 15, donde el músico se encuentra internado desde la semana pasada a raíz de una crisis hipertensiva. Durante un cuarto intermedio dispuesto para trasladarlo desde terapia intermedia hacia una sala común y conectarlo de manera remota al debate oral por el homicidio de Cristian Díaz, Álvarez sufrió un cuadro de alteración nerviosa e intentó abandonar el establecimiento de salud descalzo y a los gritos. La situación requirió la intervención inmediata de personal policial y médicos para contenerlo, lo que derivó en la suspensión de la audiencia por parte del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 29.

Según detalló su defensa técnica, el incidente se desencadenó en el momento en que los profesionales de la salud intentaban cambiarlo de habitación para posibilitar la videollamada. En medio del estado de descompensación, el artista intentó salir por uno de los accesos del hospital e ingresar a un automóvil estacionado en las inmediaciones antes de ser interceptado y llevado nuevamente a la sala de internación. Ante este escenario, sus abogados defensores insistieron en suspender el juicio argumentando que no era posible garantizar el debido derecho a la defensa ni continuar con la toma de testimonios sin que el imputado estuviese en condiciones psíquicas y físicas de presenciar la jornada.

La discusión sobre su estado de salud y el futuro del debate oral

La undécima audiencia del juicio oral preveía la declaración de siete testigos clave dentro de una causa que ya acumula el testimonio de 27 personas. Si bien tanto la Fiscalía como la querella se opusieron inicialmente al pedido de postergación solicitando continuar con la lista de citados, la gravedad de los acontecimientos ocurridos en el centro médico obligó a los jueces a frenar el desarrollo de la jornada hasta obtener un diagnóstico certero sobre la salud mental del músico.

Álvarez permanece bajo observación médica desde el miércoles pasado, cuando ingresó de urgencia por un pico de presión. Aunque los partes clínicos indicaban que el cuadro hemodinámico se encontraba estabilizado, continuaba pendiente una evaluación multidisciplinaria por parte del área de Salud Mental. Este nuevo episodio reabre el debate en los tribunales porteños sobre si el exlíder de Viejas Locas e Intoxicados está en condiciones de afrontar el proceso en su contra o si la causa deberá permanecer en suspenso a la espera de un nuevo dictamen médico.