Las crecientes fricciones entre el PRO y La Libertad Avanza (LLA) volvieron a quedar en el centro de la escena política. El expresidente Mauricio Macri observa con profunda preocupación el posicionamiento estratégico que viene construyendo la senadora Patricia Bullrich dentro del espacio oficialista, al tiempo que el macrismo busca blindar la Ciudad de Buenos Aires ante las intenciones territoriales del espacio libertario de cara a las elecciones de 2027.

Según trascendió en el entorno del exmandatario, la postura de Bullrich genera un fuerte malestar en la conducción del partido. Cada vez que la senadora toma distancia o marca matices públicos con decisiones de la Casa Rosada, deja al PRO en una posición de incomodidad estratégica, dado que la fuerza decidió sostener un acompañamiento parlamentario y político al Gobierno nacional. En la mesa chica del macrismo sintetizan esta paradoja con dureza: “Cada vez que se diferencia del Gobierno quedamos como unos boludos”.

El espacio de diferenciación que preocupa al macrismo

Patricia Bullrich ha logrado articular un perfil donde combina su respaldo al rumbo general del oficialismo con marcadas de posición en temas sensibles. En las últimas semanas, la senadora ha señalado matices en torno a la velocidad de los resultados económicos en la vida cotidiana, la defensa de la libertad de expresión y los reclamos sobre temas presupuestarios como las partidas para discapacidad.

Para Mauricio Macri, este comportamiento le permite a Bullrich capitalizar el descontento de un sector del electorado tradicional del PRO que apoya el cambio pero cuestiona ciertos modales o medidas de la gestión libertaria. Al tomar distancia en momentos puntuales, la senadora retiene representatividad en ese votante sin abandonar el esquema de La Libertad Avanza.

Jorge Macri busca renovar en la Ciudad frente a las presiones de LLA

El escenario adquiere mayor densidad en la Ciudad de Buenos Aires, el bastión histórico donde el PRO gobierna desde hace casi dos décadas. Jorge Macri ya ha expresado de manera pública su vocación de competir por la reelección en 2027 y no descarta la conformación de una alianza con las fuerzas libertarias.

Sin embargo, en el espacio oficialista nacional coexisten posturas divididas:

  • Sectores aliancistas: Consideran necesario consolidar una confluencia electoral entre el PRO y LLA para asegurar el distrito.
  • Sectores autonomistas: Encabezados por dirigentes de peso en el armado territorial, presionan para competir con un candidato propio de La Libertad Avanza y disputar la conducción de la Capital Federal.

Con las negociaciones aún abiertas y bajo la sombra de encuestas cambiantes, el macrismo enfrenta un doble desafío: sostener su identidad partidaria a nivel nacional sin quedar desdibujado ante el oficialismo y, al mismo tiempo, defender el liderazgo en su principal territorio político sin fracturar la relación con La Libertad Avanza.