En una jornada marcada por la masividad en las calles, la comunidad universitaria nacional llevó adelante este martes 12 de mayo su cuarta gran movilización contra las políticas de ajuste del gobierno de Javier Milei. La marcha, que unió a rectores del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), federaciones docentes, no docentes y estudiantes, no solo se centró en la crisis presupuestaria, sino que denunció un “desprecio institucional” por parte del Poder Ejecutivo al no acatar las leyes sancionadas ni los fallos judiciales.

Números rojos: el impacto del ajuste

El documento leído por la Federación Universitaria Argentina (FUA) expuso cifras críticas sobre el estado de las cuentas universitarias:

  • Gastos de funcionamiento: Aseguran que las partidas no han superado el 64% del valor real que tenían en enero de 2023.
  • Deuda acumulada: Afirman que, desde diciembre de 2023, las universidades han perdido el equivalente a 9 meses de transferencias.
  • Salarios: La caída del poder adquisitivo de docentes e investigadores se definió como una “situación límite” que pone en riesgo la continuidad de los profesionales en el sistema público.

Un conflicto de poderes

El eje más político del reclamo se centró en la institucionalidad. Los manifestantes advirtieron que, al no aplicar la Ley de Financiamiento Universitario N° 27.795 (ratificada por el Congreso), el Presidente está rompiendo el “contrato social”.

“Cuando el Gobierno decide qué leyes cumple y qué sentencias acata, lo que se rompe es el contrato social que nos mantiene libres y en un estado de derecho”, subrayaron los referentes estudiantiles desde el escenario.

Por este motivo, hicieron un llamado directo a la Corte Suprema de Justicia para que actúe como garante de la división de poderes y obligue al Ejecutivo a cumplir con la normativa vigente.

Amplio respaldo político y sindical

La movilización en la Ciudad de Buenos Aires contó con la presencia de figuras de peso como el gobernador bonaerense Axel Kicillof, además de legisladores del peronismo y la izquierda. También se sumaron las centrales obreras (CGT y ambas CTA), que movilizaron sus columnas en apoyo a la recomposición salarial y el sostenimiento de los hospitales universitarios.

Hacia el cierre, la proclama universitaria enfatizó que no existe un modelo de país próspero sin soberanía científica y tecnológica. “Si hoy no defendemos a nuestras universidades, el futuro de prosperidad será solo un sueño”, concluyeron, ratificando el estado de alerta permanente de todo el sistema educativo nacional.