En el marco del reestreno del documental San Pugliese, nuestro editor, Pablo Seoane, dialogó en el con Maximiliano Acosta, uno de los directores de la película junto a Santiago Nasif y Lola Wiener. La obra, que tuvo un destacado paso por la edición número 25 del BAFICI y se proyecta en el Cine Gaumont, recorre la trayectoria musical, la militancia política y el misticismo popular en torno a Osvaldo Pugliese.

Acosta repasó los motivos que lo llevaron a investigar la historia del célebre pianista y compositor desde muy joven, su vínculo con el barrio de Villa Crespo y las revelaciones que ofrece el largometraje sobre la coherencia ideológica del maestro y el funcionamiento de su mítica orquesta cooperativa.

Pablo Seoane: Felicitaciones por el documental, es un trabajo enorme. ¿Cómo nació esta iniciativa de encarar la vida de Osvaldo Pugliese siendo tan joven?

Maximiliano Acosta: Empecé a investigar la vida del maestro cuando tenía 21 o 22 años porque sentía que hacía falta un documental sobre él y que la información que había estaba muy desordenada. Yo nací, me crié y sigo viviendo en Villa Crespo, el barrio de Pugliese. De chico pasaba por su monumento, veía a su viuda Lidia Elman limpiarlo y mis padres, al ser de la Comisión de Cultura, le rendían homenajes. Después me terminó de atrapar el fenómeno del mito de “San Pugliese” y la famosa estampita cuando leí una nota donde se mencionaba la suerte que traía. Ahí me propuse investigar a fondo quién era el hombre detrás del mito para llevarlo al cine.

Pablo Seoane: La película refleja de manera clara la coherencia entre lo que Pugliese pensaba y lo que hacía. ¿Cómo se aborda el tema de su cooperativa y las persecuciones que sufrió?

Maximiliano Acosta: La coherencia de Pugliese se ve sellada con el funcionamiento de la cooperativa de la orquesta, sobre la cual se ha escrito mucho pero mal. No cobraban todos lo mismo; había una escala de puntajes por mérito, al punto de que un bandoneonista como Osvaldo Ruggiero llegó a cobrar más que el propio Pugliese. Además, tenían un pozo común para ayudar a los músicos en situaciones familiares y tiempos fijados para el ocio. Por otra parte, la película refleja las persecuciones que sufrió tanto en democracia como en dictadura por su militancia comunista, e incluye documentos inéditos de su inclusión en las listas negras y reuniones de la época para destrabar censuras.

Pablo Seoane: ¿Cómo fue la recepción del proyecto por parte de la familia del maestro y sus músicos durante el proceso de realización?

Maximiliano Acosta: Contamos con el visto bueno y el apoyo constante de toda la familia. Tanto su hija Beba Pugliese, su nieta Carla y su viuda Lidia colaboraron de manera fundamental en la etapa de investigación y en la cesión de derechos musicales. Además, los músicos que pasaron por la orquesta, como Abel Córdoba, Rodolfo Mederos o Víctor Lavallén, sumaron sus testimonios. Todos compartían el deseo de que la película llegara al cine para que las generaciones más jóvenes conocieran no solo la música de Pugliese, sino también la grandeza de sus valores y su historia de vida.

Pablo Seoane: La película muestra también a muchos artistas de otros géneros, como el rock, celebrando la figura de Pugliese. ¿Qué significa que el documental siga en cartelera?

Maximiliano Acosta: En la película participan referentes del rock como León Gieco, Agustín Rosino o el saxofonista de La Renga, lo que demuestra la transversalidad del maestro en la cultura argentina. Que la película continúe cuatro semanas consecutivas en el Cine Gaumont es un hecho inédito para el cine documental independiente actual. Nos alegra mucho ver la sala llena porque permite mantener viva la memoria de Pugliese y entender cómo se construyó ese afecto popular que va desde la excelencia musical hasta la famosa estampita que le atribuye la suerte.