En una entrevista brindada al programa radial, nuestro editor, Pablo Seoane, charló con el reconocido actor Marcelo Subiotto sobre el impacto de La gran ilusión, la obra teatral dirigida por Luis Pasqual que se presenta en la sala Casacuberta del Teatro San Martín. Basada en el clásico La gran magia de Eduardo De Filippo, la propuesta traslada la acción a la Mar del Plata de los años 50 para reflexionar sobre la ilusión, el engaño y el rol del espectador. A lo largo del diálogo, el artista repasó los detalles del montaje, su caracterización como el manipulador Otto Marguglia y el compromiso colectivo que exige el género de la comedia de farsa.

Durante la charla, Subiotto destacó el rigor físico e interpretativo que requiere esta puesta en escena, resaltando la respuesta del público, que se vuelve un participante activo en cada función. Asimismo, el actor repasó momentos clave de su carrera reciente, como su trabajo protagónico en la película Puan —que le valió el premio a Mejor Actor en el Festival de San Sebastián— y su participación en la esperada adaptación audiovisual de El Eternauta.

Finalmente, la conversación derivó en un análisis reflexivo sobre la situación actual de la cultura nacional. Subbiotto subrayó la importancia de las artes como pilar identitario de la sociedad argentina y defendió el valor del apoyo institucional a la producción cultural, destacando el reconocimiento internacional que cosechan el teatro y el cine del país.

Pablo Seoane: Ayer fui a ver La gran ilusión, una maravilla. Es una obra basada en el texto de Eduardo De Filippo (La gran magia), traducida y versionada por Luis Pasqual. Transcurre en una Mar del Plata de los años 50, en un hotel de lujo donde se presenta un mago que termina metiéndose en el desenlace de una historia amorosa. La puesta en escena en la sala Casacuberta del Teatro San Martín es genial; son dos horas que se pasan volando, con música en vivo y un elenco tremendo: Marcelo Subbiotto, Patricia Echegoyen, Pablo Mariuzzi, Alejandra Radano, Nacho Gadano, Elvira Oneto, entre otros.

¿Como estás Marcelo y qué sensaciones tenés con esta obra?

Marcelo Subiotto: Hola, Pablo. Muchas gracias. La verdad es que estamos muy contentos. Es una obra de género con una manufactura compleja que arriesga en la comedia al estilo de la farsa, jugando con máscaras y lenguaje corporal, terminando en una suerte de fiesta popular.

Pablo Seoane: Las máscaras al principio me remitieron al teatro Kabuki. Además, se nota una fuerte impronta de Luigi Pirandello.

Marcelo Subiotto: Sí, claro. Hay que resaltar que la propuesta se aleja del naturalismo o del realismo. Pirandello era contemporáneo a De Filippo y este último lo convoca en su dramaturgia. La historia narra el engaño a un marido cuya esposa se fuga con un amante, mientras un mago “chanta” y sofista le hace creer que ella está encerrada en una caja y que solo la verá si mantiene la fe.

Pablo Seoane: ¿Cuál fue tu búsqueda para construir a tu personaje, Otto Marguglia, en esta puesta?

Marcelo Subbiotto: La obra está adaptada a la Mar del Plata de los años 50, retratando a una clase social privilegiada con sus lógicas de época. El trabajo para abordar a este mago fue usar la magia como una máscara para darle contenido a la chantada y a la manipulación de la palabra para engañar a los demás.

Pablo Seoane: ¿Indagaste en versiones anteriores de la obra?

Marcelo Subiotto: Miré muy poco porque la visión del director, Luis Pasqual, era sumamente clara. Luis conoció personalmente a De Filippo, trabajó con él en Nápoles y fue asistente en el Piccolo Teatro. Ya había montado esta obra con elencos en Italia y Barcelona. Además, tuvimos un proceso de ensayo muy riguroso de dos meses, de martes a domingo, seis horas diarias, para ajustar el ritmo físico que exige la comedia.

Pablo Seoane: Se percibe desde la platea que el público se divierte y se involucra activamente.

Marcelo Subbiotto: Nos sorprendió gratamente. Esperábamos que gustara por la puesta y la música en vivo, pero el nivel de participación del público es increíble: responden a las preguntas de los actores y asumen el rol de espectadores dentro de la propia ficción de la obra. Todas las funciones son una verdadera fiesta.

Pablo Seoane: Cambiando de tema, el reconocimiento como Mejor Actor en el Festival de San Sebastián por la película Puan, ¿cambió algo en tu perspectiva interna?

Marcelo Subbiotto: No dimensióné la repercusión que tendría hasta que lo recibí. Durante un mes no paré de recibir mensajes. La película tuvo un impacto enorme tanto en cines como en su posterior llegada a la plataforma Amazon Prime. La gente me lo hace saber constantemente en la calle, el subte o el colectivo.

Pablo Seoane: En Puan interpretás a un profesor de filosofía política. ¿Cómo fue la preparación para ese papel?

Marcelo Subiotto: Los directores trabajaron junto a docentes de la cátedra de Filosofía Política de la UBA. Yo asistí a clases reales y grabamos en escuelas nocturnas de adultos. Además, los extras en la Facultad de Filosofía y Letras eran los propios estudiantes de Puan, lo que le dio un sentido de pertenencia e identidad muy fuerte al proyecto.

Pablo Seoane: ¿Qué nos podés adelantar de la serie El Eternauta, que protagonizás junto a Ricardo Darín?

Marcelo Subbiotto: Terminamos el rodaje el año pasado tras casi ocho meses de trabajo y actualmente está en fase de posproducción por la gran cantidad de efectos técnicos que requiere la ambientación de la nevada en la zona norte de Buenos Aires. La dirección de Bruno Stagnaro es impecable y el resultado va a ser imponente. Es un orgullo abordar una historia distópica de ciencia ficción tan emblemática y nuestra.

Pablo Seoane: Como actor de gran trayectoria, ¿cómo vivís el contexto actual y los embates hacia el sector cultural?

Marcelo Subiotto: Lo vivo con tristeza. Se intenta instalar un discurso de marketing político que descalifica el trabajo cultural argumentando razones económicas, cuando en realidad se trata de una postura ideológica y antiestatal. La cultura es fundacional para la identidad de cualquier país y el reconocimiento que tienen el teatro y el cine argentino en el exterior es enorme. Ningún país se desarrolla mirando únicamente los mercados financieros; las artes son fundamentales para contar quiénes somos.

Pablo Seoane: Por último, antes de actuar jugabas al vóley. ¿Se perdió un gran deportista la disciplina?

Marcelo Subbiotto: (Risas) ¡Para nada, ni se enteraron! Jugué desde los 13 hasta los 20 años, pero lo dejé cuando empecé a estudiar música en el Conservatorio Manuel de Falla para cuidar mis manos, y luego me dediqué de lleno a la actuación. Sigo tocando la guitarra para mí y ocasionalmente la incorporo en algunos espectáculos.