Para entender la identidad porteña hay que recorrer la Avenida Corrientes. A lo largo de sus 69 cuadras, desde el bajo financiero hasta las puertas del cementerio de Chacarita, la arteria sintetiza la evolución urbana y cultural de la Ciudad de Buenos Aires: un trayecto donde conviven los orígenes del tango, la época de oro del teatro criollo, la arquitectura vanguardista y la tradición gastronómica.
Bautizada popularmente por el periodista Roberto Gil en los años 50 como «la calle que nunca duerme», Corrientes pasó de ser un estrecho sendero de tierra en el siglo XVIII a consolidarse como el epicentro absoluto de la vida nocturna, el libro usado y el entretenimiento masivo.
De “sendero del Sol” a la gran avenida: hitos cronológicos
La transformación de la traza refleja las distintas etapas históricas de la capital argentina:
- Siglo XVIII: Conocida como el Sendero del Sol, era una huella de tierra desdibujada que partía desde la línea de costa del Río de la Plata hacia los campos del oeste.
- 1729: Se funda el templo de San Nicolás de Bari (donde hoy se erige el Obelisco), motivo por el cual pasó a llamarse calle San Nicolás.
- 1822: Adopta oficialmente el nombre de Corrientes, en homenaje a la primera provincia en adherirse a la causa de la Independencia de 1810.
- 1871-1873: Durante la epidemia de fiebre amarilla, por sus vías circuló el trágico «tren fúnebre» hacia el cementerio del oeste. En este período también transitó el Ferrocarril Oeste y, posteriormente, los tranvías de la red Lacroze.
- 1931-1936: Bajo la intendencia de Mariano de Vedia y Mitre se ejecuta el histórico ensanche. La demolición de la acera norte dio paso a una amplia avenida, la inauguración del Obelisco en 1936 y la puesta en marcha de la Línea B de subterráneos en toda su extensión.
- 2018-2019: Se implementa la remodelación urbana que amplió veredas, soterró cables y dividió el tramo peatonal nocturno entre las avenidas Callao y 9 de Julio.
Arquitectura, teatros y templos de la gastronomía
El tramo comprendido entre la avenida 9 de Julio y Callao concentra una de las densidades teatrales y libreras más altas del mundo. Monumentos arquitectónicos como el Teatro Gran Rex (diseñado por Alberto Prebisch en estilo racionalista), el Teatro Ópera, el Lola Membrives, el Teatro El Nacional y el monumental Complejo Teatral General San Martín conviven con pizzerías históricas y confiterías donde el ritual del moscato, la pizza y el fainá se mantiene intacto.
La riqueza arquitectónica de la avenida abarca desde el neogótico veneciano de la ex casa Elortondo Alvear y la Iglesia Metodista, hasta exponentes del racionalismo como los edificios Comega y SAFICO, o el diseño neoplateresco del antiguo Hotel Jousten en la zona del Bajo.
La huella borgeana y tanguera
Inmortalizada por la pluma de Roberto Arlt en sus Aguafuertes porteñas, Corrientes ostenta una ligazón indestructible con la música popular. Por sus cafés y escenarios pasaron figuras decisivas como Carlos Gardel —quien residió en la avenida entre 1904 y 1918—, además de albergar más de 40 esquinas señalizadas con placas conmemorativas rindiendo tributo a los grandes maestros del tango.
