El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, condenó públicamente el violento ataque perpetrado en patota contra trabajadoras sexuales trans en los Bosques de Palermo. El alcalde porteño publicó un mensaje en sus redes sociales aunque lo hizo alrededor de las 21 horas, mucho más tarde que el hecho salga a la luz. En consecuencia, los cibernautas no le perdonaron la demora con críticas no solo a poco creíble repudio, si no también porque la Policía de la Ciudad no intervino para cuidar a las mujeres trans y travestis.

“Les vamos a caer con todo el peso de la ley”, aseguró el primo del ex presidente de la Nación en su cuenta de X. Aunque a juzgar por la demora, parecía que lo tuvo que pensar demasiado hasta que lo convencieron.

El hecho, ocurrido durante la madrugada del lunes, involucró a una multitud de entre 50 y 60 jóvenes que acorralaron y golpearon a las víctimas con palos, piedras y elementos de señalización urbana, registrando y celebrando la agresión en plataformas como Instagram y TikTok.

Ejes del descontento: ¿Por qué no le creen en las redes?

Pese al repudio oficial, la publicación del jefe de Gobierno generó un alud de respuestas críticas, escepticismo y reclamos en las plataformas digitales. El malestar se sostiene sobre tres ejes principales:

1. La demora del pronunciamiento y la crítica a las prioridades policiales

Diversos usuarios y referentes reprocharon que la condena oficial llegara casi 40 horas después de consumado el ataque, atribuyendo la tardanza a la especulación política y al uso de “focus groups”. Asimismo, proliferaron las comparaciones irónicas sobre la velocidad de intervención de la Policía de la Ciudad:

  • “Usted actúa más rápido cuando alguien trata de ganarse la vida vendiendo paltas en la vía pública que ante esta barbaridad”, expresaron internautas en referencia a operativos recientes contra el comercio informal en la misma zona.
  • Señalaron además que fueron usuarios y activistas quienes rastrearon e identificaron en redes a varios de los involucrados antes de que se informaran detenciones oficiales.

2. Tensiones previas y desconfianza con la gestión

La comunidad LGBTIQ+ mantiene reticencia respecto de las políticas de la actual administración local. Entre los antecedentes inmediatos más citados figura la controversia de septiembre de 2026, cuando el Gobierno porteño intentó reprogramar o modificar la logística de la tradicional Marcha del Orgullo debido a su coincidencia con los preparativos de la visita del Papa León XIV, medida que fue interpretada por organizaciones del sector como un intento de desvisibilización.

3. El debate por los discursos de odio y el clima social

Dirigentes de la oposición (como legisladores de Unión por la Patria y el Frente de Izquierda) sostuvieron que la declaración del mandatario resulta insuficiente si no se cuestionan las narrativas de hostilidad promovidas en la discusión pública. Argumentan que la agresión física en el espacio público es consecuencia de un clima de época atravesado por discursos transfóbicos, exigiendo que la Ciudad no solo reaccione a posteriori, sino que ejecute políticas activas de prevención, reparación histórica y cumplimiento efectivo del cupo laboral travesti-trans.