Frente a las barreras de acceso a la vivienda y el fenómeno de las propiedades desocupadas en la Capital Federal, la ONG Hábitat para la Humanidad Argentina promueve una iniciativa de “alquiler social” diseñada para resolver de forma simultánea los obstáculos de inquilinos e inmuebles fuera de la oferta tradicional.

En diálogo con Radio 750, la directora de la organización, Bárbara Bonelli, detalló el funcionamiento de este modelo, apoyado en una experiencia previa desarrollada durante 15 años en el barrio de La Boca.

Puentes entre la informalidad y la propiedad ociosa

El programa aborda dos problemáticas recurrentes del mercado habitacional:

  • Inquilinos informales: Personas y familias que poseen capacidad económica para afrontar el pago mensual de un alquiler, expensas y servicios, pero que al trabajar de manera informal —situación que alcanza a cerca de la mitad de la fuerza laboral del país— no reúnen las garantías ni los recibos de sueldo exigidos por los propietarios.
  • Propietarios con inmuebles paralizados: Inmuebles que permanecen vacíos debido a problemas de mantenimiento, deudas edilicias o trámites legales inconclusos, lo que representa un costo constante para sus dueños sin generar rentabilidad.

“Esa falta de papeles empuja a quienes sí pueden pagar a alquilar en condiciones muy deficitarias, no solo en lo edilicio sino en lo contractual, sin contratos ni estabilidad a mediano o largo plazo”, remarcó Bonelli.

Financiamiento mediante alquileres y mejora del patrimonio

La propuesta de Hábitat para la Humanidad consiste en articular como intermediario entre ambas partes. La ONG asume el financiamiento de las refacciones edilicias necesarias para hacer habitable el inmueble.

Mecanismo del Alquiler Social
[Propietario] ➔ Cede inmueble con fallas/vacío
[ONG]         ➔ Financia y ejecuta las reformas edilicias
[Inquilino]   ➔ Paga canon mensual adaptado
[Resultado]   ➔ El alquiler salda la mejora y recupera el patrimonio

A través del cobro de los alquileres sociales a los inquilinos, se amortiza la inversión realizada en la puesta en valor de la vivienda. De este modo, el propietario detiene el deterioro de su patrimonio, capitaliza su propiedad con mejoras estructurales y, una vez finalizado el proceso de recupero, vuelve a percibir ingresos por el arrendamiento.

Luego de consolidar la experiencia en el sur de la Ciudad, desde la ONG señalaron que el objetivo principal es escalar este diagnóstico e intervenir en distintos barrios porteños para ampliar la oferta de soluciones habitacionales.