Como parte de un plan de contingencia contra las tormentas severas, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires completó una obra de ampliación de la red pluvial en el barrio de Liniers. Los trabajos, ejecutados sobre la calle Ercilla (entre Oliden y Larrazábal), traerán un beneficio directo para más de 5.300 vecinos de la zona que sufrían anegamientos recurrentes.

La intervención en la Comuna 9 incluyó la instalación de 272 metros de conductos nuevos y 8 sumideros, diseñados para captar y desviar el agua de lluvia de manera mucho más eficiente hacia los canales principales.

Un plan de “precisión” para toda la Ciudad

Esta obra forma parte de un paquete de más de 15 intervenciones pluviales focalizadas en distintos barrios porteños. A diferencia de los megaproyectos subterráneos, estas son tareas de “microcirugía urbana” que buscan resolver cuellos de botella específicos.

En total, el plan sumará 3 kilómetros de conductos nuevos y mejorará la calidad de vida de 50.000 ciudadanos.

¿Cómo se eligen las calles a intervenir? El “Mapa de Calor”

Para optimizar los recursos y evitar la improvisación, la Ciudad implementó un sistema de diagnóstico territorial basado en un mapa de calor. Esta herramienta cruza dos variables fundamentales:

  1. Reclamos vecinales: El registro de las zonas donde los propios vecinos reportan acumulación de agua.
  2. Inspecciones técnicas: Análisis que detectan cañerías viejas, rotas o que quedaron chicas para el volumen de las lluvias actuales.

Los tres tipos de obras que se ejecutan

Según informaron las autoridades, una vez detectado el problema en el mapa de calor, se avanza con una de estas tres soluciones técnicas:

  • Ampliación: Se agregan cañerías, bocas de registro y sumideros donde antes no había (como el caso de la calle Ercilla).
  • Readecuación: Se reemplazan tubos antiguos o subdimensionados por otros más grandes para aumentar la capacidad de escurrimiento.
  • Reparación: Se solucionan roturas o fallas puntuales que bloquean el paso normal del agua.

Estas tareas complementan el Plan Hidráulico general de la Ciudad, preparando el asfalto barrial para resistir fenómenos climáticos cada vez más intensos.