El consumo masivo en la Argentina sigue sin encontrar un piso. Las ventas en supermercados registraron una caída del 3,7% interanual en agosto, consolidando una racha de ocho meses consecutivos de contracción, la más prolongada de los últimos años. Según el informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el sector acumula una retracción del 2,8% en los primeros ocho meses de 2026.

A precios corrientes, la facturación de los supermercados aumentó un 24,2% interanual durante agosto, quedando considerablemente por debajo del 33,5% de la inflación interanual registrada para ese mismo período, lo que evidencia el deterioro real en el volumen de ventas.

Caída en perspectiva y por provincias

Si se observa la evolución de mediano plazo, el consumo en supermercados arrastra un retroceso acumulado del 15,8% a nivel nacional entre enero y julio de 2026 frente al mismo período de 2023. La tendencia negativa afecta a todas las jurisdicciones del país, aunque con marcadas asimetrías regionales:

  • Provincia más afectada: Formosa encabeza el derrumbe con una caída del 39,3% respecto a los niveles de 2023.
  • Provincia con menor impacto: Neuquén registró la brecha más baja, ubicándose un 3,1% por debajo de los valores del mismo período.

Comportamiento por rubros y canales

El retroceso en el consumo alcanza a la gran mayoría de los canales de venta. De acuerdo con datos de la consultora Scentia, en el acumulado del año los supermercados bajan un 3,8%, los autoservicios independientes un 3,1% y los mayoristas un 3,2%. En la vereda opuesta, únicamente los centros comerciales (shopping centers) mostraron una ligera mejora interanual.

Al analizar las categorías de productos consumidos, los rubros de primera necesidad muestran marcadas contracciones acumuladas:

  • Limpieza de ropa y del hogar: -6,4%
  • Productos perecederos: -6,2%
  • Desayuno y merienda: -5,6%
  • Bebidas sin alcohol: -1,4%

La presión de las tarifas sobre el bolsillo

Informes privados de consultoras como Ficonomics y del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP, UBA-CONICET) atribuyen esta dinámica a la reconfiguración del gasto de las familias. El aumento de los costos fijos, la pérdida de empleo e informalidad y, fundamentalmente, la readecuación de las tarifas de transporte y servicios públicos —con subas acumuladas superiores al 525%— absorbieron una mayor porción de los ingresos del hogar, relegando el gasto en bienes de consumo masivo.

De cara a los próximos meses, el clima entre los comerciantes del sector se mantiene cauteloso: según el Indicador de Confianza Empresarial del INDEC, solo un 22,1% de los supermercadistas prevé una mejora en su nivel de ventas en el corto plazo.