De cara a la audiencia pública en la Legislatura porteña, representantes de Liniers, Mataderos y Parque Avellaneda mantuvieron un encuentro con el Ejecutivo porteño. Mientras el oficialismo destaca el potencial de inversión, la oposición y el Consejo Consultivo advierten sobre la saturación de servicios y el impacto en el patrimonio histórico.

En el marco del proceso de revisión del Código Urbanístico (CUR) de la Ciudad de Buenos Aires, la Comisión de Planeamiento Urbano convocó a representantes de la Comuna 9 (Liniers, Mataderos y Parque Avellaneda) para debatir las modificaciones aprobadas en primera lectura. El encuentro, realizado de cara a la audiencia pública, expuso dos visiones contrapuestas sobre el modelo de desarrollo para el sudoeste porteño.

Durante la apertura, el Secretario de Desarrollo Urbano, Álvaro García Resta, sostuvo que la reforma busca “un desarrollo urbano más equilibrado que preserve la identidad barrial”, mediante el ajuste de alturas, el resguardo patrimonial y la ampliación del pulmón de manzana. Sin embargo, la jornada estuvo marcada por duros cuestionamientos a la falta de información previa y por reclamos específicos para cada uno de los barrios.

Visiones encontradas en la Junta Comunal

La discusión dejó en evidencia posturas divididas entre las fuerzas políticas que integran la junta local:

  • Bloque Vamos Juntos (Cambiemos): El presidente comunal, Maximiliano Mosquera Fantoni, respaldó la iniciativa señalando que la posibilidad de construir mayor superficie atráera inversores, incrementará la oferta inmobiliaria y dinamizará la economía y el empleo. Asimismo, valoró positivamente el aumento de áreas verdes por manzana y la protección de nuevos inmuebles.
  • Bloque Unión por la Patria: Los comuneros Lorena Crespo, Juan José Chaves y Alberto Espiño rechazaron el avance inmobiliario irrestricto. Crespo remarcó la necesidad de resguardar los cascos históricos y expresó su alarma por la transformación de áreas productivas en residenciales. Chaves criticó que la avenida Juan Bautista Alberdi sea contemplada como “zona receptora” de mayor edificabilidad y reclamó la integración del predio del ex Mercado de Hacienda al área de protección. Por su parte, Espiño demandó un plan integral para el entorno de la Estación Liniers y los talleres ferroviarios que contemple la integración urbana.

Las exigencias del Consejo Consultivo

Los representantes del Consejo Consultivo Comunal, Gabriela Pombar y Jorge Pasarello, denunciaron que el CUR se pretende modificar “a las apuradas” y sin la actualización previa del Plan Urbano Ambiental. Entre los principales reclamos presentados destacaron:

  • Parque Avellaneda: Revisar la preservación del Área de Protección Histórica (APH 45) y reconocer formalmente el proyecto ambiental del Biocorredor Cildáñez.
  • Mataderos: Ampliar el APH 21 para incluir las 32 hectáreas del ex Mercado de Hacienda, bajar la altura permitida en avenidas de borde y frenar la edificación sobre la traza subterránea del arroyo Cildáñez.
  • Liniers: Frenar la densificación en el entorno de la iglesia de San Cayetano y el barrio Kennedy sin la debida evaluación del impacto en los servicios públicos.

“Somos y queremos seguir siendo barrios”, sintetizó la comunera Lorena Crespo al cierre del encuentro, reflejando el consenso generalizado de las organizaciones vecinales por frenar el impacto de la especulación inmobiliaria en la escala barrial.