Una manifestación pacífica en la intersección de la avenida Rivadavia y la calle Loria finalizó en un violento operativo policial. Durante el despliegue de las fuerzas de seguridad, un joven de 15 años que recién salía de su establecimiento educativo sufrió lesiones, un traumatismo en el hombro derecho y afectaciones en la vista provocadas por el uso de gas pimienta.
El reclamo de reincorporación
La concentración, impulsada por trabajadores del subterráneo, docentes, estudiantes y sectores solidarios, tenía como objetivo entregar un petitorio de firmas para exigir que la empresa concesionaria Emova reincorpore a Araceli Pintos.
Pintos, quien prestaba servicios en el área de limpieza de la Línea B, denunció haber sufrido acoso sexual por parte de un efectivo de la Policía de la Ciudad. Según denunciaron la exempleada y organizaciones gremiales, tras reportar los hechos a la empresa sufrieron una serie de traslados y un posterior despido, lo que consideran una represalia laboral directa por haber denunciado.
Cargas de la policía y asistencia médica
Durante la entrega del reclamo, la Policía de la Ciudad montó un operativo para dispersar a los manifestantes utilizando gases lacrimógenos y uso de la fuerza. Fue en ese contexto en que el estudiante de 15 años terminó alcanzado por el accionar policial mientras transitaba por la zona.
Referentes políticos de la Ciudad presentes en el lugar y la posta de salud de la movilización auxiliaron al menor e hicieron la llamada correspondiente al Servicio de Atención Médica de Emergencia (SAME) para que pudiera recibir atención especializada. Tanto organizaciones sociales como legisladores de la oposición denunciaron la desproporción de la fuerza empleada y responsabilizaron a la conducción política del Gobierno de la Ciudad por el accionar policial.
