La agónica pero desatada alegría de los hinchas argentinos tras el triunfo 3 a 1 de la Selección frente a Suiza en los cuartos de final del Mundial de Estados Unidos 2026 se vio empañada en Buenos Aires por una violenta secuencia.
El accionar de las fuerzas de seguridad en los alrededores del Obelisco no tardó en cruzar las fronteras y llegó a captar desde la atención de una plataforma de contenidos australiana, como la de varios influencers, hasta llegar a ser tema de debate entre varios streammers del hemisferio sur. En cambio, los grandes medios de Argentina, por el momento, no publicaron nada.
Del festejo a las balas de goma
Pasadas las 4:00 de la mañana, el clima de celebración mutó drásticamente. De acuerdo con fuentes oficiales, grupos aislados de personas comenzaron a protagonizar episodios de vandalismo y daños menores sobre el mobiliario urbano de la traza de la Avenida 9 de Julio.
La tensión escaló cuando algunos individuos comenzaron a arrojar objetos contundentes contra los efectivos policiales apostados en la zona para custodiar los carriles del Metrobús. Ante esta situación, la Policía de la Ciudad inició un procedimiento de dispersión para restablecer el orden, utilizando unidades antidisturbios. Videos difundidos masivamente en las redes sociales registraron el momento de las detonaciones, las corridas de los manifestantes y las maniobras de la infantería para despejar las principales arterias del centro.
El relato de los analistas australianos coincide con las crónicas y registros fílmicos que se viralizaron en Twitter y en Instagram a nivel global. Tras el pitazo final en Kansas City, miles de personas se congregaron sobre la Avenida 9 de Julio para festejar los goles de Julián Álvarez y Lautaro Martínez en el tiempo suplementario. Sin embargo, lo que comenzó como un tradicional banderazo derivó en serios incidentes en las inmediaciones de la Avenida Corrientes.
De acuerdo con los reportes locales, los disturbios se habrían iniciado a partir de directivas para despejar las trazas vehiculares y un presunto foco de conflicto con la remoción de vendedores ambulantes. La respuesta policial incluyó el uso de gas pimienta, camiones hidrantes y postas de goma, lo que generó estampidas hacia zonas comerciales y el terror de los niños presentes. Los incidentes concluyeron con destrozos menores, varios efectivos heridos y una veintena de civiles detenidos bajo la intervención de la Unidad de Flagrancia Este.
Repercusión y la mirada del exterior
Para el público internacional, habituado a postales festivas y pintorescas del folclore futbolístico argentino, la irrupción de la infantería causó un fuerte impacto. Los presentadores del ciclo extranjero no ahorraron calificativos para describir los métodos preventivos del gobierno, trazando un paralelismo entre la pasión popular y el drástico despliegue de las fuerzas estatales frente a masas de ciudadanos movilizados por el deporte.
El contraste no pudo ser más marcado: mientras las portadas del mundo amanecieron elogiando la mística del equipo de Lionel Scaloni —que ya se prepara para enfrentar a Inglaterra en semifinales—, las redes sociales y los canales de streaming replicaron la caótica noche porteña, dejando expuesta una vez más la extrema tensión que se vive en las calles.
Durante buena parte de la la noche, los cánticos, las caravanas de autos y el color de la hinchada dominaron el panorama en el microcentro. Sin embargo, lo que comenzó como una fiesta popular y pacífica terminó derivando, ya entrada la madrugada, en escenas de caos, corridas y una fuerte intervención de las fuerzas de seguridad.
La velocidad con la que la alegría del triunfo se transformó en un escenario de conflicto no tardó en captar la atención de las plataformas de comunicación del exterior. De hecho, Suited & Booted una conocido sitio australiano dedicado al fútbol, reflejó con asombro absoluto la velocidad con la que el epicentro de la celebración albiceleste se transformó en un escenario de represión. Los conductores narraron el desconcierto de ver a familias, jóvenes y turistas cantando en la Plaza de la República y, “un minuto después”, correr bajo las detonaciones de balas de goma y el avance de la policía antidisturbios.
“La gente estaba en la Capital cantando y festejando el triunfo, y de repente, un minuto después, comenzó la dispersión con las consabidas balas de goma. El momento de alegría en el Obelisco terminó de forma violenta y abrupta“, relataron los conductores extranjeros en su última emisión, asombrados por el drástico despliegue de la policía antidisturbios frente a la multitud festiva.
A pesar de los focos de violencia registrados al cierre de la jornada y los posteriores cruces sobre el accionar de las fuerzas de seguridad, la euforia deportiva se mantiene intacta entre los seguidores de la “Scaloneta”, que ya palpitan el próximo cruce decisivo de cara a la final del torneo mundial.
