La resistencia vecinal dio su primer fruto concreto. La Justicia o los organismos de control (según corresponda el avance administrativo) procedieron a la clausura de la obra que la empresa Trixma S.A. llevaba adelante dentro del Polideportivo Santojanni. La medida fue recibida con festejos, pero también con cautela por parte de las organizaciones barriales que encabezan el reclamo.

Tras semanas de protestas, la presión de los vecinos logró frenar la construcción de canchas privadas en el predio público. Sin embargo, advierten que la medida es “provisoria” y exigen que el Gobierno de la Ciudad anule la concesión.

El poder de la movilización

Desde que se conoció el proyecto para construir canchas de uso privado en un espacio históricamente público y gratuito, el barrio se declaró en estado de alerta. “Esto no es casualidad. Es el resultado de un barrio que no se quedó en su casa, que habló, se movilizó y se plantó”, expresaron desde la organización vecinal a través de un comunicado.

La unidad de los vecinos fue la clave para visibilizar lo que consideran un intento de “privatización encubierta” de un sector del “Poli”, un lugar emblemático para el deporte social y el esparcimiento de la Comuna 9.

Una victoria “a medias”

A pesar del precinto de clausura que hoy exhibe la obra, los vecinos aseguran que la lucha no ha terminado. El foco está puesto ahora en la raíz del conflicto: la concesión otorgada por el Gobierno de la Ciudad (GCBA) a la firma privada.

  • Estado de la clausura: Por el momento es de carácter provisorio.
  • El reclamo de fondo: Exigen que el Ejecutivo porteño dé marcha atrás y deshaga definitivamente el contrato con la empresa Trixma.
  • El temor al “descuido”: Los vecinos advierten que, en casos similares, las empresas suelen retomar los trabajos cuando la atención mediática y la presencia callejera disminuyen.

“Sabemos que cuando el barrio se relaja, ellos avanzan. Por eso seguimos organizados y juntos. El Poli es del barrio y el barrio se defiende”, sentenciaron los referentes de la movilización.

Bajo la consigna “No a la privatización”, el próximo paso de la asamblea vecinal será solicitar una audiencia con las autoridades del Ministerio de Educación o la Secretaría de Deportes para obtener garantías por escrito de que el predio volverá a su estado original y mantendrá su carácter 100% público.