El reconocido actor, director y dramaturgo charló con nuestro editor, Pablo Seoane, sobre su reciente estreno en Espacio Callejón, su particular método de escritura, el ejercicio de la docencia y una profunda reflexión sobre el rol del arte y la sociedad contemporánea.
Con una trayectoria prolífica que abarca el teatro, el cine, la televisión y la formación académica en la Universidad Nacional de las Artes (UNA), Guillermo Arengo regresó a las tablas en su rol de autor y director con El cuento de Beto. En una entrevista concedida al segmento teatral encabezado por Nadine Gullman (“Soy Tu Espectadora”), el artista repasó los detalles de una pieza que indaga en los vínculos familiares, la impotencia y la potencia creadora de la imaginación.
La entrevista: «En el teatro el proceso se completa con la mirada del público»
— Pablo Seoane: Estrenaron hace muy poco en Espacio Callejón. ¿Cómo fueron esas primeras funciones y el encuentro con la platea?
—Guillermo Arengo: Estrenamos hace dos semanas. Después de tanto preparativo, es el momento en que te sentás a la mesa a comer y dejás de cocinar. El teatro tiene un proceso privado en los ensayos, pero se completa verdaderamente con el público; la expectación y la platea son fundamentales. Estamos afinando el instrumento función a función.
—P.S..: ¿Cómo surgió la dramaturgia de la obra y qué lugar ocupa la ficción frente a lo personal?
—G.A.: Empecé a escribirla hace varios años, quedó en pausa y la retomé hace un año largo. Cuando escribo no parto de una idea fija o un tema predeterminado; me banco escribir diez o quince páginas sin saber muy bien qué estoy haciendo. Una vez que llego a ese volumen, empiezo a hacerme cargo de lo que apareció y a tirar de los hilos más interesantes. En esta obra en particular incluyo una lectura escénica: son dos actos interconectados por un cuento que lee en el proscenio la actriz Rocío Peralta, un pasaje de unos quince minutos que funciona como bisagra narrativa y actoral.
“Nadie imagina hoy el fin del capitalismo; parece que Instagram viene a imaginar por nosotros y nos olvidamos de la capacidad de crear otros mundos.”
—P.S.: Tenés una formación sumamente variada que incluye cine, psicología y fotografía. ¿Cómo se cruzan esas disciplinas en tu trabajo dramatúrgico?
—G.A.: Comencé a actuar a los 36 años, pero la escritura y la lectura teatral me acompañaron siempre; en la biblioteca de mi infancia había mucho teatro, realismo americano, Shakespeare y Puig. El texto teatral es una escritura ‘irresponsable’ en el buen sentido: es solo un previo a la forma final, que termina de completarse con la puesta en escena, la dirección, el vestuario y los actores. Mi paso por la psicología y el psicoanálisis también influye en esa libertad para escribir sin control rígido, aceptando el caos y el error como parte del proceso creativo, tal como hacía el pintor Francis Bacon cuando lanzaba pintura sobre el lienzo para buscar la forma oculta en el caos.
—N.G.: ¿De qué trata fundamentalmente El cuento de Beto?
—G.A.: Narra el reencuentro entre un padre de 70 años, profundamente decepcionado de la vida, y su hijo de 40, que regresa tras diez años de ausencia cargando una marcada impotencia. La dinámica entre ambos cambia drásticamente cuando el padre descubre unos cuadernos en la mochila del hijo y se da cuenta de que durante ese tiempo estuvo escribiendo. Ese devenir imaginativo del hijo abre una nueva dimensión en una relación que parecía totalmente agotada.
—P.S.: En el contexto social y cultural actual, ¿qué papel considera que debe jugar el creador?
—G.A.: Hoy veo un fortalecimiento de la estupidez y una enorme dificultad para imaginar. Estamos abducidos por pantallas y discursos repetidos. Frente a eso, el rol de quien hace arte es no esperar permisos: hay que escribir, dirigir, actuar y seguir creando espacios. Imaginar el mundo ya es un acto de resistencia en sí mismo.
Agenda Teatral Recomendada
A la propuesta de Arengo se suman dos opciones destacadas de la cartelera independiente:
- El cuento de Beto: Dirección y dramaturgia de Guillermo Arengo. Funciones los miércoles a las 20:30 hs en Espacio Callejón (Humahuaca 3759, CABA).
- Los Santillán: Comedia sobre los vínculos familiares en un barrio cerrado, interpretada a cuatro frentes. Funciones los lunes en Espacio Polonia (Fitz Roy 1477, CABA).
- La Ponedora: Un delirio cómico sobre una parroquia en crisis y una figura milagrosa particular. Funciones los viernes en Espacio Callejón.
