En una entrevista radial, nuestro editor, Pablo Seoane, mantuvo una cálida y profunda conversación con la actriz argentina Eugenia Guerty. Con una extensa y versátil trayectoria que abarca desde la televisión y el cine hasta el teatro independiente y comercial, la artista repasó su presente en las tablas y compartió reflexiones personales sobre el paso del tiempo, el humor y los prejuicios sociales.

Durante la entrevista, Guerty detalló el excelente momento que atraviesa en la escena teatral con la reposición de Cae la noche tropical, la aclamada obra basada en la novela de Manuel Puig que coprotagoniza junto a Leonor Manso y Carolina Tejeda. Además, recordó el cierre de la temporada de Tarascones, otra pieza emblemática de su carrera dirigida por Ciro Zorzoli, y evocó su paso por éxitos masivos como la comedia Toc Toc, en la que llegó a realizar más de 1200 funciones.

A lo largo del diálogo, la actriz no solo abordó el desafío técnico que implica la comedia y la improvisación, sino que también abrió una ventana a su historia familiar y a su infancia. Sorprendió al revelar cómo su contacto cercano con adultos mayores en un geriátrico administrado por su madre moldeó una sensibilidad particular para observar la vejez con respeto, empatía y una mirada crítica ante la desvalorización social de los años.

Con su característica simpatía y honestidad, Eugenia dejó en claro que la interpretación es una vocación profunda que terminó imponiéndose ante su vocación médica inicial. A continuación, transcribimos los tramos más destacados del mano a mano entre Pablo Seoane y la actriz.

Pablo Seoane: ¿Cómo te llevás con temas como el paso del tiempo, la vejez y la existencia? Porque están muy presentes en Cae la noche tropical, siempre atravesados por el humor que casi parece inherente a vos.

Eugenia Guerty: Con el paso del tiempo me llevo bien, sobre todo porque considero, desde muy joven, que lo feo de envejecer es no estar conforme con lo que hiciste o no haber sentido que viviste cada etapa. Cumplí 50 años y estoy chocha, orgullosa de mis 50 años y de mis 30 años de laburo. Sentir que disfruté, que tuve a mis hijos y que hice lo que quise me hace llevar la vida con orgullo. Por otro lado, en lo audiovisual ya soy la abuela de los protagonistas (risas), pero en lo personal me parece que la vejez hay que llevarla con dignidad. De chica me crié prácticamente en un geriátrico porque mi mamá administraba uno en Palermo; ahí aprendí a valorar a la gente grande y a entender que la vejez es una terminal de llegada que tendría que darnos orgullo y no ser tratada como algo descartable.

Pablo Seoane: Volvés también con Tarascones, una obra espectacular. Después de tantas temporadas, ¿le vas añadiendo cosas al personaje o sentís que el paso del tiempo le da un peso distinto por sí solo?

Eugenia Guerty: Pasa algo muy lindo con el tiempo, hay algo que se va decantando, como cuando un músico canta sus temas a lo largo de los años. Una le va agregando cositas, aunque a veces el director, Ciro Zorzoli, nos tiene que limpiar un poco. El teatro no es una repetición aburrida; para nosotros es todo lo contrario, es la diversidad del día a día. Hice 1200 funciones de Toc Toc y nunca me aburrí. Cada función es distinta y siempre podés seguir encontrándole riqueza al trabajo.

Pablo Seoane: Se dice en el imaginario popular que es más difícil hacer reír que conmover. ¿Coincidís con eso? Y si es así, ¿por qué elegiste la comedia?

Eugenia Guerty: Se dice eso, sí. Creo que la risa es muy tangible; si no pasó nada y la gente no se rió, te das cuenta inmediatamente. En mi caso, soy la menor de cinco hermanos y creo que de chica tuve que buscar los recursos del humor para decir “acá estoy” y llamar la atención en mi casa. A mí no me gusta pensar que el arte o la gracia sea un “talento” exclusivo de una elite; me parece una postura clasista. En las culturas originarias el arte es de todos. Por eso siempre invito a la gente a hacer talleres de teatro, no para trabajar de eso, sino para ponerle el cuerpo al juego, mover emociones y armar trama social.

Pablo Seoane: Es tremenda tu trayectoria, pero siempre me llama la atención recordar que casi te dedicás a la medicina. ¿Cómo fue ese cruce?

Eugenia Guerty: ¡Sí! Mi papá era anestesista, así que de chica fui a ver operaciones, presencié un parto y a los 12 años vi una cesárea. Quedé fascinada y me propuse estudiar medicina; de hecho, llegué a empezar el CBC. Pero al mismo tiempo ya estudiaba teatro y la pasión por la actuación me tomaba por completo, no me podía concentrar en la medicina. Además, la obstetricia y el teatro son incompatibles: ¡no podés suspender una función a cada rato porque tenés un parto! Así que la actuación terminó ganando.

Pablo Seoane: De todos los personajes que hiciste en televisión, ¿hay alguno en particular que la gente te siga recordando con mucho cariño?

Eugenia Guerty: La gente me recuerda mucho a “La Chicho” de Campeones con enorme cariño, y yo también la quiero mucho. También a Teté, la telefonista de Padre Coraje, que era una telenovela que veía toda la familia. Con ese personaje me obsesioné mucho con el peinado, la ropa y el trabajo minucioso, porque casi no me movía de la consola y tenía que atravesar la pantalla desde ese lugar. Y más recientemente, me hablan mucho de la tía Charito por la serie de Fito Páez (El amor después del amor), que fue una experiencia hermosa.