Cruzar la Avenida General Paz hoy implica ver asfalto, carriles rápidos y un tránsito incesante. Sin embargo, para los vecinos más antiguos de Liniers, ese mismo paisaje evoca el olor a verdura fresca, el grito de los puesteros y el ruido de los changuitos de compras. Entre 1950 y 1994, el tramo lateral de la avenida, entre Ventura Bosch y Tuyutí, albergó a la Feria de Liniers, un verdadero polo comercial y social que marcó a fuego la identidad del barrio.

Un gigante de 270 puestos

Lo que comenzó a mediados de siglo como un puñado de vendedores ambulantes se transformó con los años en una estructura gigantesca de 270 puestos fijos. La feria era un imán no solo para los habitantes de la actual Comuna 9, sino también para los vecinos de Ciudadela y Mataderos.

Allí se conseguía de todo: desde frutas y verduras recién traídas del Mercado Central, hasta carnes, pescados, quesos al corte y plantas para el jardín. Los sábados a la mañana el lugar se convertía en un punto de encuentro obligado donde se debatía la realidad del barrio entre puesto y puesto.

El final: el progreso que borró la historia

El destino de la feria cambió drásticamente a comienzos de la década de 1990. El plan de modernización de los accesos a la Capital Federal exigía el ensanche de la Avenida General Paz. La empresa concesionaria Autopistas del Sol avanzó sobre las tierras linderas y en 1994 los buldóceres demolieron los últimos puestos.

Muchos de los puesteros se mudaron a locales comerciales de las calles internas de Liniers (como la zona de José León Suárez o Ibarrola), mientras que otros tantos se dispersaron, cerrando un capítulo dorado del comercio vecinal.

La memoria como patrimonio

A pesar de que el cemento de la autopista tapó los antiguos pasillos, el recuerdo permanece intacto. En los grupos de redes sociales de la comuna, las fotos en blanco y negro de la vieja feria cosechan cientos de comentarios y nostalgias. La Feria de Liniers no era solo un lugar para comprar barato; era el corazón latente de un barrio que se resiste a olvidar sus raíces.