El emblemático Luna Park ha sumado una nueva victoria en su batalla por la supervivencia. La Sala III de la Cámara en lo Contencioso Administrativo y Tributario rechazó este lunes la apelación del Gobierno de la Ciudad (GCBA) y dejó firme la prohibición de avanzar con cualquier obra que implique su demolición o alteración estructural.
De esta manera, la Justicia porteña ratificó el fallo de primera instancia y puso un freno al proyecto que buscaba vaciar el interior del edificio para construir un nuevo estadio de mayor capacidad.
Los puntos clave del fallo judicial
La resolución judicial se apoya en la denuncia presentada por el abogado Andrés Gil Domínguez y diversas ONGs, quienes argumentaron que el plan del Ejecutivo local era irreversible:
- Protección Estructural: El Luna Park cuenta con normas que prohíben alterar su volumen. El proyecto oficial pretendía elevar la cubierta y modificar la fachada, lo cual es ilegal.
- Demolición Encubierta: Bajo el pretexto de una “mejora tecnológica”, el plan buscaba destruir el interior histórico para elevar el aforo de 8.400 a 11.100 espectadores.
- Daño Irreversible: La Justicia consideró que autorizar la obra implicaría la destrucción de un Monumento Histórico Nacional, una acción que no tiene vuelta atrás.
“Bajo el pretexto de una mejora, se desnaturaliza la esencia del edificio incrementando su volumen y reemplazando la cubierta”, sostuvo Gil Domínguez en su presentación.
Un “sinsentido” patrimonial
Organizaciones como Basta de Demoler y el Observatorio del Derecho a la Ciudad presentaron informes técnicos elaborados por especialistas que calificaron la iniciativa de la administración de Jorge Macri como un “sinsentido”.
Según los expertos, la actualización tecnológica, la acústica y la seguridad contra incendios pueden resolverse sin destruir el edificio histórico, mediante un proyecto de rehabilitación integral que respete la estructura original de 1934.
El riesgo de un antecedente peligroso
El Luna Park no es solo un estadio; es un ícono cultural de la Ciudad de Buenos Aires. Si el plan del Gobierno avanzara:
- Sería el primer Monumento Histórico Nacional demolido desde el regreso de la democracia en 1983.
- Sentaría un precedente jurídico para futuras intervenciones en otros edificios protegidos de la Ciudad.
¿Qué sigue ahora?
Por el momento, el destino del Luna Park permanece bajo resguardo judicial. La jueza Natalia Tanno deberá decidir ahora si concede la medida cautelar definitiva, lo que anularía formalmente la Disposición 1283/DGIUR/25 que habilitaba las obras. Mientras tanto, el “Palacio de los Deportes” seguirá en pie, intacto.
