Esta joya arquitectónica del barrio de Barracas, ubicada precisamente en San Antonio 814, representa un capítulo fundamental de la historia del mutualismo y la inmigración en Argentina. A diferencia de las logias de la elite política, la Logia Hijos del Trabajo tiene un origen puramente proletario.
Fundada por inmigrantes y trabajadores a fines del siglo XIX, la Logia “Hijos del Trabajo” es mucho más que un edificio histórico; es el símbolo de una Buenos Aires solidaria y secreta que forjó los cimientos del sur porteño.
Buenos Aires es una ciudad que suele ocultar sus secretos a plena vista. En el barrio de Barracas, una fachada de estilo ecléctico con influencias italianizantes custodia la entrada a la Logia Masónica Hijos del Trabajo. Este espacio, declarado Patrimonio Histórico, fue el epicentro de la actividad social, educativa y espiritual de los obreros que llegaban al país con el sueño de progreso.
1. Un refugio para el pensamiento y la solidaridad
Fundada el 14 de mayo de 1882, la logia surgió en un contexto de transformación. En una ciudad sin redes de contención social sólidas, estos espacios funcionaban como sociedades de socorros mutuos. Allí, los trabajadores no solo se iniciaban en los rituales masónicos, sino que también accedían a bibliotecas, formación técnica y auxilio económico en momentos de crisis.
2. Arquitectura cargada de misterio
El edificio, consagrado en 1890, es un catálogo vivo de la simbología masónica. Aunque por fuera pueda parecer una casona señorial típica de la época, los detalles revelan su verdadera naturaleza:
- El Templo: Ubicado en la planta alta, conserva el cielorraso que representa la bóveda celeste, con el sol y la luna flanqueando el sitial del Venerable Maestro.
- Simbología: En cada rincón se pueden observar la escuadra y el compás, símbolos de la rectitud y la medida, así como las columnas Jachin y Boaz, fundamentales en la tradición de los constructores.
- Mobiliario: Gran parte de los muebles originales han sido restaurados, manteniendo la esencia de los debates que allí se daban bajo la luz de las velas y el humo de los tabacos de época.
3. Del secreto a la apertura cultural
Durante mucho tiempo, los muros de la calle San Antonio estuvieron rodeados de mitos. Sin embargo, en los últimos años, la logia ha abierto sus puertas en eventos como La Noche de los Museos, permitiendo que vecinos y turistas descubran la influencia real que tuvo la masonería en la sanción de leyes civiles y la educación laica en Argentina.
Hoy, la Logia Hijos del Trabajo continúa activa, manteniendo viva la llama de la “Libertad, Igualdad y Fraternidad” en un barrio que, a pesar de la modernización, se niega a olvidar sus raíces industriales y su mística inmigrante.
¿Sabías que…?
Muchos de los fundadores de esta logia fueron los mismos que impulsaron las primeras cooperativas y bibliotecas populares de la zona sur. Su legado no quedó encerrado entre estas cuatro paredes, sino que se esparció por todas las calles de Barracas.
