El barrio de Liniers vivió una jornada de profunda sensibilidad social y política con la colocación de dos nuevas baldosas de la memoria en las inmediaciones del Estadio José Amalfitani. La iniciativa, impulsada por la agrupación Fortineros Memoriosos, busca reconstruir la historia de aquellos hinchas y socios del Club Atlético Vélez Sarsfield que fueron desaparecidos durante la última dictadura. El acto contó con la presencia de familiares de las víctimas y militantes de derechos humanos, quienes destacaron la importancia de territorializar el recuerdo en los espacios de pertenencia cotidiana como son los clubes de barrio.
La historia de los hermanos Garuti y el trabajo de reconstrucción colectiva
La colocación de las baldosas de Antonio y Eduardo Garuti es el resultado de un proceso de investigación y memoria que trascendió fronteras. Según relataron los organizadores, el vínculo con la familia se estrechó en noviembre pasado, cuando viajaron a la localidad de Viña para encontrarse con Néstor Garuti, hermano de los homenajeados, con quien confeccionaron las piezas de cemento y color. Del acto participaron Clarisa, hija de Antonio, y antiguos compañeros de militancia, quienes brindaron testimonio sobre la adolescencia de los hermanos en el club. “Recordar es un acto de justicia; sostener la memoria es defender los derechos humanos hoy y siempre”, afirmó el comunero Alberto Espiño durante la ceremonia.
El rol de los clubes como guardianes de la memoria barrial
Este homenaje se inscribe en una tendencia creciente de las instituciones deportivas porteñas que, a través de sus áreas de cultura y derechos humanos, buscan restituir la condición de socios a quienes les fue arrebatada por el terrorismo de Estado. Bajo la consigna “En Vélez faltan socios e hinchas”, los Fortineros Memoriosos mantienen abierta una convocatoria permanente para que vecinos y allegados aporten información sobre otros casos vinculados a la institución. La jornada en la Comuna 9 refuerza la idea de que la memoria colectiva se construye desde los barrios, transformando las veredas en documentos históricos que invitan a los transeúntes a reflexionar sobre el pasado reciente de la Argentina
