Hoy, 1 de julio, el club celebra más de un siglo de vida profundamente ligado a la identidad de su barrio. Es una fecha con sentimientos encontrados para la comunidad del verde y negro, ya que coincide con el festejo del aniversario pero bajo la sombra de la reciente y triste noticia de la semana pasada con el cierre del histórico medio partidario.
Aun así, la historia y el presente social de Nueva Chicago demuestran la fuerza que tiene como institución. De aquel grupo de pibes reunidos sobre el puente del arroyo Cildáñez en 1911 a este gigante que hoy tiene desde jardín de infantes hasta convenios universitarios y decenas de deportes en el polideportivo de Lisandro de la Torre, el crecimiento ha sido inmenso.
Muy merecidos los reconocimientos que menciona la nota por parte de la Legislatura porteña (declarando el estadio como sitio de interés y la placa de 2025). Al fin y al cabo, hablar de Mataderos es hablar de Nueva Chicago, una pasión y un sentido de pertenencia inquebrantable que resiste el paso del tiempo.
