La Ciudad Autónoma de Buenos Aires dio un paso clave hacia la movilidad del futuro al fijar un marco normativo que autoriza la realización de ensayos con vehículos autónomos en la vía pública. El anuncio fue realizado por el jefe de Gobierno, Jorge Macri, en el Parque de Innovación (Núñez), durante una mesa de trabajo compartida con Mois Navon, exingeniero jefe de Mobileye y referente internacional en inteligencia artificial aplicada al transporte.

La normativa habilita a empresas privadas, universidades y centros de investigación a solicitar permisos para operar experiencias piloto de conducción automatizada sin conductor humano. La iniciativa busca consolidar a la Capital Federal como un polo tecnológico y de innovación en América Latina.

Condiciones técnicas para los ensayos piloto

El marco normativo establece exigencias de seguridad y monitoreo para el otorgamiento de las autorizaciones:

  • Zonas y horarios delimitados: Las pruebas deberán llevarse a cabo únicamente en trayectos, días y franjas horarias autorizadas previamente por las autoridades de movilidad.
  • Mecanismos de auditoría: El Ejecutivo realizará controles periódicos y auditorías técnicas para evaluar la convivencia de los vehículos con peatones, ciclistas y el tránsito convencional.
  • Seguridad y responsabilidad: Las instituciones responsables deberán asumir las pólizas de seguro correspondientes, presentar informes técnicos periódicos y reportar cualquier eventualidad o incidente de forma inmediata.

Análisis de infraestructura y desafíos viales

Durante la presentación —de la que participaron el ministro de Movilidad e Infraestructura, Pablo Bereciartua, y el director del Parque de Innovación, Yamil Santoro—, Mois Navon destacó el estado de la red vial porteña para la recepción de esta tecnología:

“En Buenos Aires veo que tienen buen demarcamiento vial, buenas calles y señalamientos; no debería ser un problema la convivencia de autos autónomos con otros actores del ecosistema.”

Sin embargo, las autoridades remarcaron que este esquema regulatorio no implica la libre circulación de autos autónomos en la Ciudad, sino el inicio de una fase de experimentación gradual para adaptar la infraestructura urbana, los marcos de responsabilidad civil y la planificación del transporte a largo plazo.