Una parte de los lectores de Ciudad de Culto, quizás llegaron a comprar un boleto de colores, cortado por el propio chofer , que ni bien lo cortaba surgió un inherente y súbito deseo de que su numeración sea capicúa. En el mismo sentido, menos conocieron la Línea 89, una trayectoria que era una auténtica joya de la historia del transporte público porteño. Asimismo, refleja a la perfección la transición del sistema tranviario al colectivo y las complejas idas y vueltas de las concesiones durante el siglo XX.
Hitos en la trayectoria de la Línea 89
- Origen sobre rieles (1939-1962): Nació como un servicio de tranvías que unía Flores (Nazca y Rivadavia) con Palermo (Godoy Cruz y Cerviño). Tras pasar por la Corporación de Transportes y Transportes de Buenos Aires, el levantamiento de los rieles en 1962 forzó su conversión a ómnibus.
- La etapa de Transportes Floresta (1962-1972): Ya con colectivos, la línea extendió sus cabeceras para conectar Floresta (Lacarra y Rivadavia) directamente con Plaza Italia.
- El primer cese (1972-1975): Tras la disolución de Transportes Floresta, pasó temporalmente a la subsidiaria Transportes San Eduardo. Ante la falta de rentabilidad y problemas operativos, dejó de circular en 1975.
- El resurgimiento y la época dorada (1977-1982): La célebre Empresa Transportes Bartolomé Mitre (operadora de la histórica Línea 162) la reflotó al 100%. Llevó la cabecera hasta Villa Luro (Rivadavia y Escalada) y se destacó por renovar flota constantemente: los colectivos 0 km se estrenaban en la 89 antes de pasar a la 162.
- Desaparición definitiva: Al no obtener la habilitación oficial para extender el recorrido hasta Crovara y Cristianía (La Matanza) y conectar con la cabecera de la 162, la empresa retiró los coches en 1982 y la línea se extinguió para siempre.
