La palabra “Siberia” evoca estepas congeladas, abrigos de piel y confinamiento extremo. Sin embargo, en la geografía urbana porteña remite a una sub-zona del barrio porteño de Villa Urquiza por el que hubo mucho tango y hasta una anécdota con Carlos Gardel.
En la Ciudad de Buenos Aires, el sector delimitado por las avenidas De los Constituyentes, Congreso, Triunvirato y Crisólogo Larralde es conocido históricamente como La Siberia. La leyenda barrial sostiene que en una noche de invierno de 1933, tras actuar en el emblemático Cine-Teatro 25 de Mayo, Carlos Gardel salió a la calle y, al sentir el viento polar que provenía de los descampados vecinos, exclamó: “¡Esto es Siberia!”.
Más allá de la anécdota del “Zorzal Criollo”, la denominación responde al paisaje de las décadas de 1920 a 1950. El loteo original de 1910 dio paso a casitas chorizo dispersas entre fábricas bajas, avenidas sin pavimentar y humedales linderos a una zanja a cielo abierto. Con los años, el lugar albergó a personalidades como el actor Osvaldo Miranda y el cantor Roberto “Polaco” Goyeneche en sus tiempos de colectivero de la línea 22, transformándose con el tiempo en una cotizada zona residencial.
Lejos de las estepas congeladas de Eurasia, este rincón del norte porteño supo construir una identidad propia modelada por el arrabal, el folclore del tango y una singular transformación con el paso de las décadas.
Con todo, los historiadores urbanos ofrecen una explicación más terrenal. Entre las décadas de 1920 y 1950, el trazado se extendía rodeando el actual Parque General Paz —antigua quinta de la familia Saavedra—. Era un terreno bajo, casi pantanoso e inhóspito, dominado por fábricas y caseríos humildes que proyectaban una imagen tan aislada como la de la tundra rusa.
De cloaca a cielo abierto a remanso de barrio
La historia inmobiliaria del sector comenzó formalmente en 1910, cuando se llevó a cabo el loteo de las tierras linderas a un zanjón sanitario sobre el cual hoy se desplaza la Autopista General Paz. Las parcelas, vendidas a precios accesibles, fueron ocupadas por una variada comunidad de inmigrantes, trabajadores y personajes del malevaje.
| Etapa histórica | Características principales del sector |
| Principios del siglo XX (1910) | Loteo de tierras junto al zanjón. Construcción de casitas chorizo dispersas con huertas y gallineros. |
| Décadas de 1920 a 1950 | Consolidación del perfil industrial y obrero alrededor de la antigua quinta de Saavedra. |
| Actualidad | Subbarrio residencial de escala baja, valorado por su tranquilidad y sentido de pertenencia vecinal. |
Huellas de grandes del espectáculo
La desolada “Siberia” dejó atrás su estigmatización inicial para convertirse en un rincón calmo y residencial dentro de la Comuna 12. En sus calles quedaron marcadas las huellas de destacadas figuras de la cultura popular argentina:
- Osvaldo Miranda: El emblemático actor argentino fijó su residencia durante años en el pasaje Catriel.
- Roberto “Polaco” Goyeneche: Antes de consagrarse como una de las voces definitivas del tango, el cantor recorría a diario las calles de La Siberia cuando se desempeñaba como chofer de la línea 22 de colectivos.
- Richard Coleman: el llamado “Cuarto Soda” por su participación permanente en el trío de Gustavo Cerati, fundador de Fricción y hasta guitarrista de Charly García, no solo vive en la zona, si no que además bautizó a su banda El Trans-Siberian Express, en honor a la sub-zona de Villa Urquiza.
Hoy, entre el avance del hormigón y la preservación de su esencia, La Siberia mantiene viva la mística de una época en que Buenos Aires terminaba en un descampado de leyenda.
