La escena teatral argentina cuenta con nombres cuyo mero enunciado evoca un compromiso indisoluble con la creatividad y la historia. Carlos Belloso, referente indiscutido surgido de la mística libertaria del Paracultural y consolidado a lo largo de los años en la televisión, el cine y las tablas, regresa a la escena con una propuesta que desafía el olvido. Tras encarnar a personajes entrañables que quedaron grabados en la retina popular —como aquel inolvidable “Vasquito”—, el actor suma una nueva faceta al asumir la dirección general de una obra con fuerte compromiso histórico y político.

En esta oportunidad, el proyecto se sumerge en una trama tan real como invisibilizada: la travesía de Pedro Conde Magdaleno, un dirigente gremial panadero y ferviente peronista que en 1947 viajó a la Unión Soviética en pleno albor de la Guerra Fría. Lo que debía ser un encuentro con el progreso socialista terminó convirtiéndose en el choque brutal contra el autoritarismo estalinista. La pieza propone un viaje dinámico donde la tragedia histórica se entrelaza con el humor claunesco y la perspectiva del cómic en vivo.

Con un elenco integrado por Beto Bernués, José Luis Arias, Eduardo Marcos y Alejandra Oteyza, bajo la dirección de escena de Hernán “Curli” Jiménez y la dirección general de Belloso, la obra busca tender un puente entre el pasado y la encrucijada política actual. A través de la comedia, la propuesta no solo persigue el entretenimiento, sino también la construcción de una herramienta pedagógica capaz de interpelar al público sobre la soberanía, la justicia social y la urgente necesidad de unidad en el campo popular.

En un diálogo extenso y profundo con nuestro programa, Carlos Belloso repasó los detalles del montaje, la vigencia del mensaje de la obra, su mirada incisiva sobre la coyuntura socioeconómica del país y su incansable reclamo por el reconocimiento a los veteranos del Teatro de Operaciones del Atlántico Sur.

Entrevista a Carlos Belloso

Pablo Seoane: Carlos, tenés un doble estreno entre manos con esta propuesta. ¿Cómo surge la idea de llevar a las tablas la historia de Pedro Conde Magdaleno?

Carlos Belloso: Esta historia me la acerca Max de Lupi. Él me dijo que tenía muchísimas ganas de llevarla al teatro para que aumente el caudal de gente que la conociera, porque sentía que estaba muy invisibilizada. Me dio la obra y le propuse hacer algunas correcciones para volcarla hacia el lado del humor. A mí me parece que entretener abre posibilidades pedagógicas; la gente se divierte y eso permite acercar la contundencia emocional del texto de otra manera. Me enamoré del personaje: un idealista que viaja a la Unión Soviética esperando ver un progreso y se encuentra con un estalinismo oscuro y sanguinario. Como peronista, en pleno 1947, se termina haciendo cargo de necesidades que debían ser derechos.

Pablo Seoane: La obra logra un tono único mezclando esa tragedia histórica con momentos desopilantes. ¿Cómo se construyeron los personajes que acompañan a este líder gremial?

C. B.: Los personajes ayudan a articular el pensamiento de Pedro Conde. Hay un comunista engañado por Stalin, un aviador que fue por convicción propia y un español que fue llevado de niño durante la Guerra Civil y que, aunque ya es grande, en la obra viste y habla como un niño. También está el diplomático de la embajada. Esos cuatro personajes logran ponerse de acuerdo a pesar de sus diferencias ideológicas. Eso es lo que quise expresar: en estos tiempos donde todo está atomizado, la necesidad de unirse para afrontar tormentas como las que impone el neoliberalismo anarcocapitalista.

P. S.: ¿De qué manera trabajaste la actuación para componer a un prócer popular del que hay tan pocos registros audiovisuales o populares?

C. B.: El personaje tiene un pasado un poco cómico, de claudicación y lenguaje claunesco, que exige un contraste dramático potente hacia el final. Le agregué un vocabulario muy propio del gremio panadero y una sonoridad característica. Además, la obra interactúa con una pantalla donde hay animaciones al estilo Sucesos Argentinos; los personajes parecen caerse del escenario y volver a subir. El trabajo con mis compañeros fue impecable: la composición del grupo consolidó al personaje principal de forma muy natural.

P.S.: ¿Tuvieron contacto con los descendientes de Pedro Conde para preparar el espectáculo?

C. B.: Max de Lupi estuvo en contacto con la familia y la idea es invitarlos a las funciones. Nosotros aceleramos los tiempos de ensayo porque teníamos la premisa clara de estrenar antes de las elecciones. Pedro Conde escribió un libro en su momento contando toda la experiencia del frío, la escasez de alimentos y la persecución en Moscú. Fue un texto muy valioso para la época, aunque no haya sido un boom comercial. Sé que su nieta intentó rebulletinarlo hace unos años y ojalá esta obra sirva para que se vuelva a editar.

P. S.: Llama la atención que decidieron hacer funciones simultáneas en dos teatros diferentes, el Vitorial y El Vitral. ¿A qué se debió esa logística?

C. B.: Ensayábamos en el Vitorial y le teníamos mucho cariño, pero necesitábamos un teatro con mayor capacidad y ahí sumamos El Vitral. Hoy en día las tiqueteras digitales simplifican la venta de entradas para distintas salas. Además, diseñamos una escenografía ágil y apoyada fuertemente en las actuaciones, el vestuario y la iluminación, porque nuestra intención es salir de gira, llevar la obra a los gremios, a las provincias y a los barrios. Queremos que esta historia camine por todo el país.

P.S.: Mencionaste que era clave estrenar antes de un proceso electoral. ¿Cuál es el compromiso político que busca transmitir la obra en el contexto actual?

C. B.: A mí me parece que es una obra que intenta unir al campo nacional y popular. Pedro Conde es peronista, pero la obra busca articular posturas con la izquierda y con todas las fuerzas que defienden los derechos adquiridos, la soberanía política y la independencia económica. Cada uno tiene que aportar su granito de arena. Como artista, el mío es intentar concientizar desde el escenario frente a un gobierno que considero nefasto y que viene a pisotear las conquistas sociales.

P. S.: Siempre has tenido una postura muy crítica con el gobierno actual, e incluso has firmado pedidos de juicio político. ¿Qué análisis hacés de la gestión política y económica vigente?

C. B.: Firmo cada planilla de juicio político que se me cruza y considero que hay causales de traición a la patria. Se está destruyendo el Estado para convertirlo en un aparato puramente represivo que beneficia a los grupos concentrados de poder. Vemos ministros y funcionarios que han pasado por distintos gobiernos acomodándose según sus intereses financieros. En la oposición estamos paralizados y atomizados; es momento de poner el cuerpo y encauzar un reclamo firme desde la Constitución.

E. G. C.: Para finalizar, Carlos, sos veterano del conflicto de Malvinas no reconocido formalmente en las pensiones por haber estado en el continente. ¿Cómo continúa esa lucha?

C. B.: Es un reclamo histórico. Yo estuve en el Teatro de Operaciones del Atlántico Sur (TOAS), defendiendo el aeropuerto de Río Gallegos con artillería antiaérea. Cuando asumió el gobierno de Alfonsín, mediante un decreto anticonstitucional, corrieron el límite a 200 millas y dejaron afuera a 9.000 soldados que estuvimos en las bases continentales. Brindamos nuestra vida y cumplimos órdenes de combate. En el litoral marítimo hubo 17 bajas y enfrentamientos confirmados contra incursiones británicas. Fue una decisión puramente económica del Estado el no reconocernos, pero seguiremos exigiendo la justicia histórica que nos corresponde.