En un país donde el fútbol se vive como una religión, un pormenorizado estudio reveló cómo se distribuyen los templos de este deporte en la Ciudad de Buenos Aires. Lejos de lo que dictaría el sentido común por el peso de la historia y los grandes estadios, el podio no le pertenece ni a Núñez ni a La Boca: Villa Soldati es, por amplio margen, el barrio porteño con mayor cantidad de canchas de fútbol.
El informe, elaborado por la consultora Terres en base a datos abiertos del Gobierno de la Ciudad, contabilizó un total de 411 espacios —que incluyen estadios profesionales, complejos comerciales de fútbol 5, predios deportivos institucionales y los tradicionales potreros— distribuidos a lo largo de 40 de los 48 barrios porteños.
Con un total de 57 canchas, Villa Soldati (Comuna 8) encabeza cómodamente el ranking general. El podio lo completan, bastante más atrás, Flores y Palermo con 35 predios cada uno.
La radiografía del mapa futbolero
El lote de los barrios con mayor infraestructura sociodeportiva ligada al balón se compone de la siguiente manera:
| Puesto | Barrio | Cantidad de canchas |
| 1° | Villa Soldati | 57 |
| 2° | Flores | 35 |
| 3° | Palermo | 35 |
| 4° | Belgrano | 28 |
| 5° | Núñez | 25 |
| 6° | Villa Lugano / La Boca | 21 (c/u) |
| 7° | Barracas | 18 |
El suelo disponible: la clave histórica y geopolítica
De acuerdo con los especialistas, la notable ventaja del sur porteño responde directamente a la evolución y el crecimiento urbano de Buenos Aires. Históricamente, barrios como Villa Soldati y Villa Lugano conservaron grandes extensiones de tierras públicas y absorbieron una menor presión por parte del mercado inmobiliario, lo que propició el desarrollo y la supervivencia de clubes de barrio y potreros.
“El fútbol porteño vive, casi siempre, sobre el terreno que la ciudad todavía no construyó. Lo que cambia entre un estadio y un potrero es el momento”, analiza Federico Akerman, director de Terres.
Akerman explica que los grandes estadios icónicos edificados entre 1930 y 1940 —como el Monumental (Núñez), la Bombonera (La Boca), el José Amalfitani (Liniers) o el Tomás A. Ducó (Parque Patricios)— aprovecharon en su época zonas de la periferia que hoy quedaron totalmente integradas y consolidadas en el tejido urbano.
Clubes de barrio vs. presión inmobiliaria
Por su parte, Joaquín Tomé, director del Centro de Estudios Económicos Urbanos de la UNSAM, destaca que la Ciudad concentra una de las densidades de canchas más altas del mundo gracias al rol social de los clubes de barrio, que actúan como espacios de contención, recreación e identidad comunitaria.
Sin embargo, el informe enciende una luz de alerta sobre el avance constructivo. En zonas residenciales de alta densidad como Villa Urquiza, Caballito, Colegiales y Villa Crespo, la escasez de grandes parcelas ha ido reduciendo los espacios deportivos. Muchos complejos de césped sintético hoy operan sobre antiguos galpones o predios industriales que resultan sumamente codiciados por las desarrolladoras para levantar torres de viviendas.
En este contexto de transformación, la periferia sur (Soldati y Lugano) corre con ventaja de resistencia: la gran mayoría de sus 57 canchas están radicadas en tierras de dominio público o pertenecen a clubes sociales consolidados, lo que les otorga un blindaje y una estabilidad mucho mayor frente al avance de las constructoras.
