Buenos Aires es una ciudad que se cuenta a través de sus mesas de café, y pocas esquinas tienen tanto relato acumulado como El Banderín. Con un siglo de vida recién cumplido, este emblema de Almagro no es solo un despacho de bebidas; es un museo vivo que atesora más de 500 banderines de clubes de todo el mundo, camisetas históricas y una atmósfera que ha cautivado desde tangueros de ley hasta estrellas internacionales como Conan O’Brien.

Del almacén de ramos generales al templo del fútbol

La historia comenzó el 15 de noviembre de 1923, cuando el inmigrante asturiano Justo Riesco abrió “El Asturiano”. En sus inicios, funcionaba como almacén y fiambrería donde, según cuentan las crónicas del barrio, solía comprar la madre de Carlos Gardel. Con los años, la fiambrería dio paso exclusivamente a la confitería, y fue su hijo Mario quien, en la década del 60, inició la tradición que le daría su nombre actual: colgar banderines de su amado River Plate.

Hoy, las paredes del bar son un mapamundi futbolero. Se pueden encontrar piezas únicas fabricadas en Rusia, banderines de cuero de los campeonatos Evita y reliquias de clubes extintos. “Es un sitio donde los clientes se sienten cómodos, como en su casa”, define Luis Sarni, actual responsable del lugar, quien pasó de ser un taxista que desayunaba allí cada mañana a tomar las riendas del negocio en 2019, renovándolo a pulmón tras la pandemia.

Un escenario de película (y de concurso)

La estética intacta de El Banderín ha atraído a cineastas y figuras de todo tipo. Por sus sillas de madera pasaron desde Daniel Passarella y el “Burrito” Ortega hasta artistas como Diego Capusotto, Alberto Olmedo y Wos. Su mística es tan potente que el Ministerio de Cultura porteño lo incluye como referente para el nuevo Concurso de Cuento e Ilustración “Un café, una historia”.

Esta iniciativa invita a escritores e ilustradores a presentar obras inéditas donde un Bar Notable porteño sea el corazón de la acción. El Banderín, con sus anécdotas de mundiales vividos entre lágrimas y abrazos, y su carta renovada que incluye la milanesa “Luis” o pizzas con chorizo y verdeo, ofrece material de sobra para cualquier narrativa.

Participá en “Un café, una historia”

Si El Banderín o cualquier otro café porteño te inspira, podés sumarte a la convocatoria:

  • Plazo: Hasta el lunes 6 de julio de 2026.
  • Temática: El bar o el barrio porteño deben tener un rol relevante.
  • Formato: Cuentos o ilustraciones inéditos.
  • Objetivo: Las obras ganadoras integrarán una publicación especial sobre el patrimonio cultural de la Ciudad.

Para Luis Sarni, el bar es “un tiempo y un espacio en la vida de todos”. Quizás, ese tiempo sea el punto de partida para tu próximo relato.