En medio de una creciente ola de reclamos vecinales por la acumulación de residuos y el “olor a pis” en diversos barrios, Jorge Macri defendió el estado de higiene de la Ciudad de Buenos Aires y destacó los cambios organizativos de su gestión. Según el mandatario porteño, el sistema de limpieza ha sido reforzado tras la creación de un área específica que depende directamente de la Jefatura de Gabinete, una medida orientada a agilizar las respuestas operativas. Sin embargo, Macri señaló que el éxito del plan depende también del comportamiento ciudadano y comercial, especialmente en la franja horaria de mayor conflicto.

El foco en el sector gastronómico y los horarios críticos

Para el Ejecutivo porteño, el problema de la basura se concentra principalmente entre las 18:00 y las 00:00 h, momento en que coinciden el cierre de los comercios, el retiro de residuos de los edificios y la actividad de las personas que revisan los contenedores.

En este sentido, Macri fue tajante al advertir a los locales gastronómicos sobre la obligatoriedad de respetar las disposiciones vigentes: “Hay que cumplir las normas. Si no lo hacen, vamos a clausurar”, sentenció. El jefe de Gobierno insistió en que el uso incorrecto de los contenedores verdes y el abandono de cartones o bolsas fuera de los depósitos dificulta la eficiencia de un sistema que, según sus datos, comenzó a registrar avances significativos en el último mes.

Reclamos vecinales y una nueva estrategia de control

Pese al optimismo oficial, las quejas de los vecinos —a las que incluso se sumaron críticas del ex jefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta— marcan una percepción distinta sobre la limpieza en la vía pública. Ante este panorama, la Ciudad busca combinar el refuerzo de las exigencias a las empresas de recolección con campañas de concientización y controles más estrictos en las zonas críticas.

Macri reiteró la necesidad de que los vecinos se involucren en la separación de residuos, recordando que los materiales reciclables no deben quedar en la vereda. Con este nuevo esquema de “ley y orden” aplicado a la higiene urbana, el Gobierno busca revertir una de las problemáticas que más afecta la convivencia en los barrios porteños.