El Gobierno porteño ha dado un giro en su estrategia sobre el Barrio Padre Mugica (Villa 31), pasando de la urbanización progresiva iniciada en 2016 a un esquema de fuerte control territorial y regulación. Bajo la premisa de “orden y ley”, la gestión de Jorge Macri busca frenar la expansión informal y combatir las economías paralelas que operan dentro del barrio.

Aquí te resumo los puntos clave de este nuevo plan de ordenamiento:


Ejes del operativo: Seguridad y control

La intervención, coordinada por la Jefatura de Gabinete, apunta a eliminar lo que el Gobierno denomina “zonas liberadas”:

  • Búnkeres y Narcotráfico: Se destaca la demolición de casillas utilizadas para la venta de drogas como parte de una política de “tolerancia cero”.
  • Recuperación del Espacio Público: Se desalojaron estructuras ilegales en veredas, incluyendo una gomería, un lavadero de autos en desuso y la feria de la calle Perette (donde se denunció la venta de artículos robados).
  • Presencia Policial: Se sumaron tres puestos fijos de la Policía de la Ciudad a los tres ya existentes, además de retenes móviles rotativos.

El “Freno” a la construcción

Uno de los objetivos centrales es detener el crecimiento vertical y horizontal del barrio, que se estima alberga a 45.000 personas en 72 hectáreas:

  • Bloqueo de Materiales: La conversión de accesos vehiculares en peatonales busca impedir el ingreso de camiones con insumos para obras no autorizadas.
  • Clausura de Corralones: Se cerraron comercios de materiales informales que facilitaban las ampliaciones y la venta de “espacios aéreos” sin regulación.

El mercado inmobiliario informal

El informe expone la magnitud económica del circuito paralelo dentro de la Villa 31, donde los valores se han disparado ante la falta de acceso al crédito formal:

  • Alquiler de viviendas: Oscilan entre $300.000 y $1.000.000 mensuales.
  • Locales comerciales: Pueden alcanzar los $1.800.000 por mes.

Impacto en la zona de Retiro

Si circulás habitualmente por las inmediaciones de la Terminal de Ómnibus o el límite con el Barrio Saldías, tené en cuenta los cambios en el mapa vial:

  • Calles Peatonales: 5 de los 13 ingresos históricos ya no permiten el paso de autos.
  • Cambios de mano: Se modificó el sentido de circulación en dos calles internas para facilitar el control policial.

Este endurecimiento de las medidas ocurre en una semana donde el mercado laboral porteño también muestra signos de tensión (con un 7,3% de desempleo), lo que acentúa la brecha entre quienes buscan integrarse al sistema formal y quienes quedan relegados a la economía de los barrios populares.