La situación de la higiene urbana en los barrios de Liniers y Mataderos ha alcanzado un punto crítico. Vecinos de la zona denuncian que la reciente sustitución de los tradicionales contenedores negros por unidades grises más pequeñas, sumada a una recolección deficitaria, ha transformado las veredas en depósitos de residuos a cielo abierto.
A pesar de que esta zona fue pionera en la contenerización total en 2011, el sistema actual parece haber colapsado, generando un “cóctel letal” de olores nauseabundos y presencia de roedores en el espacio público.
El conflicto de los nuevos contenedores grises
El malestar principal radica en un cambio de logística implementado por el Gobierno porteño en febrero pasado:
- Menor capacidad: Los nuevos recipientes grises tienen una carga limitada y aberturas menos prácticas, lo que provoca que se desborden rápidamente.
- Reducción de unidades: Se registra una menor cantidad de contenedores por cuadra. En puntos como la calle Montiel al 1200, los vecinos reportan que una única unidad debe abastecer a toda la cuadra, resultando insuficiente.
- Frecuencia irregular: A la escasez de espacio se suma un servicio de recolección que, según testimonios, “pasa cuando quiere”, agravando la acumulación durante fines de semana y feriados.
Impacto en la salud y convivencia vecinal
La acumulación de basura fuera de los recipientes no solo afecta la estética del barrio, sino que ha derivado en problemas sanitarios concretos:
- Plagas: Vecinos denuncian que ratas y otros roedores circulan por las veredas a cualquier hora del día.
- Contaminación odorífera: El olor llega incluso a los pisos superiores y terrazas de las viviendas linderas a los contenedores.
- Conflictos entre vecinos: Ante la falta de respuesta oficial (reclamos al 147 y sedes comunales sin éxito), algunos residentes optan por mover los contenedores de lugar, desplazando el foco de conflicto hacia otras puertas de la misma cuadra.

