Lalo Mir es, para muchos, el sinónimo definitivo de la radiofonía argentina. Sin embargo, el mote de “Animal de Radio” no nació como un elogio de bronce, sino como una salida elegante ante una pregunta periodística en los años 90. “Era un doble sentido; podía ser un animal como el que maneja mal o un animal porque eras un buen jugador. Me acostumbré con el tiempo, pero al principio era una marca más, como llamarse Burundanga”, recordó.

En una charla radial, junto a nuestro editor, Pablo Seoane, el emblemático locutor sanpedrino recorrió sus más de 50 años de trayectoria, analizó la crisis de entendimiento en la sociedad actual y confesó cuáles son sus cuentas pendientes con el micrófono.

La radio hoy: entre el “ombliguismo” del streaming y el refugio del auto

Consultado sobre el estado actual del medio, Lalo defendió la vigencia del audio, aunque marcó una diferencia tajante entre hacer radio y “hablar entre amigos”. Para el conductor de hitos como Radio Bangkok y Animal de Radio, la clave sigue siendo el receptor: “Muchos programas de noticias, cuando se ponen a hablar entre ellos, la cagan. Dejan afuera al oyente. La síntesis de lo radial es alguien que le habla a la gente que está escuchando; no hay nadie en el medio”.

Respecto al auge de los nuevos formatos, Mir fue crítico con la autorreferencialidad. “Hay un ombliguismo extremo, un mal de época de las redes sociales y de egos. Yo he hablado de mí solo para ejemplificar algo, pero en general uno está relatando la vida, relatando el cosmos”, sentenció.

De las nuevas músicas a la “locura galopante” del mundo

A pesar de su historia ligada al rock, Lalo se muestra permeable a las nuevas generaciones. Tras su paso por el Cosquín Rock, destacó la fuerza de artistas como Trueno, Usted Señálemelo y Catriel. “Si querés analizar el trap como si fuera una canción de estribillo, estás en el horno. Es un discurso político, una cultura urbana que no tiene nada que ver con la música europea convencional. Trueno tiene una consistencia impresionante”, analizó.

Sin embargo, su mirada sobre la realidad global es más sombría. Al ser consultado sobre su visión del ser humano actual, confesó su preocupación por la “aceleración” y la falta de escucha. “Me preocupa la locura galopante. La gente habla y no se escucha. Vamos muy rápido y no llegamos a adaptar la mente a los cambios tecnológicos”, señaló, y agregó con dureza sobre el panorama internacional: “Estamos en un momento medio choto, con esta vuelta a lo bélico. Quieren ir a Marte donde no hay oxígeno y se tardan 5 años en llegar… ¡que no rompan más los huevos!”.

El sueño de la torre y el encuentro que no fue

Aunque asegura no tener ganas de cumplir horarios de lunes a viernes, Lalo reveló un sueño pendiente: transmitir desde el punto más alto de Buenos Aires. “Me imagino en una torre, con todas las comunicaciones posibles —aeropuertos, policía, tráfico— siendo una especie de intérprete de la realidad en tiempo real”.

En el cierre de la entrevista, recordó con nostalgia los encuentros que quedaron truncos en su ciclo de entrevistas Encuentro en el Estudio: “Nos faltó el Flaco Spinetta, Cerati, Charly, Mercedes Sosa. Estaba casi todo arreglado, pero las agendas y el destino no quisieron que fuera”.

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