A partir de la nueva resolución, el uso de dispositivos digitales personales queda estrictamente prohibido durante las horas de clase en todas las escuelas secundarias, tanto públicas como privadas. Esta medida se suma a la prohibición total que ya regía en los niveles Inicial y Primario, cuyo objetivo es eliminar lo que el Jefe de Gobierno, Jorge Macri, calificó como una “máquina de distracción”.
La normativa no solo alcanza a los alumnos, sino también a los docentes frente a clase, quienes deberán liderar con el ejemplo. El objetivo declarado por el Ministerio de Educación es recuperar la atención de los estudiantes y fomentar el vínculo cara a cara, basándose en diagnósticos que indican que el 94% de los secundarios lleva el teléfono a diario y que la mitad admite no poder dejar de usarlo por voluntad propia.
¿Cómo se aplicará en el día a día?
Cada institución tiene la responsabilidad de adaptar la norma a su realidad, pero bajo lineamientos claros:
- En el aula: Solo se permiten computadoras de la institución para actividades pedagógicas planificadas.
- Mecanismos de guarda: Cada colegio secundario debe definir cómo y dónde se guardarán los teléfonos durante la jornada.
- Los recreos: A diferencia de la Primaria (donde están prohibidos en todo momento), en la Secundaria cada escuela decidirá si permite su uso en los descansos o si promueve actividades deportivas y artísticas en su lugar.
- Excepciones: Se contemplan permisos especiales únicamente para alumnos con discapacidad o enfermedades que requieran el uso de dispositivos como apoyo.
El rol de las familias y la evidencia del cambio
La ministra Mercedes Miguel subrayó que no se trata de una medida “antitecnología”, sino de una decisión para cuidar el “bienestar digital”. Los estudios realizados tras la regulación de 2024 arrojaron datos alentadores que impulsaron este paso definitivo: 7 de cada 10 alumnos de primaria y 6 de cada 10 de secundaria aseguraron que aprenden mejor y conversan más con sus pares sin el teléfono de por medio.
La resolución también institucionaliza la “corresponsabilidad” con las familias, pidiendo coherencia entre las reglas de la escuela y los hábitos en el hogar. Además, se potencia la figura del Facilitador Pedagógico Digital (FPD), quien ahora funcionará como un referente de protección digital para prevenir riesgos y adicciones tecnológicas.
Esta noticia es particularmente relevante para vos, que estás comenzando en Crítica de Artes, ya que la “distracción digital” y el consumo de medios son temas que seguramente analizarán desde una perspectiva teórica en la carrera.
