En el corazón de la Comuna 8, donde Villa Soldati se funde con Villa Lugano, se alza una estructura de 208 metros que puede verse desde casi cualquier punto de Buenos Aires y hasta desde la costa uruguaya. Es la Torre Espacial, el último gran símbolo de Interama, un proyecto monumental que pretendió ser el centro de entretenimiento definitivo de la región, pero que terminó devorado por la desidia.

Nació en 1982 como el parque de diversiones más grande de Latinoamérica y una promesa de modernidad. Sin embargo, entre denuncias de corrupción y falta de mantenimiento, terminó convertido en un cúmulo de estructuras oxidadas. Sin embargo, aún en la actualidad su icónica Torre Espacial sigue en pie custodiando el recuerdo de un sueño fallido.

Los orígenes: un proyecto de “monumentalidad”

Ideado en 1977 por el intendente de facto Osvaldo Cacciatore, Interama se proyectó sobre 100 hectáreas del Parque Almirante Brown. La idea era colosal:

  • Capacidad: 100.000 visitantes diarios.
  • Atracciones: 100 juegos de última generación importados de Suiza y Alemania, muchos de ellos únicos en el continente.
  • Diseño: Colaboraron especialistas vinculados a Disney World para crear cinco zonas temáticas: Latino, Carnaval, Futuro, Fantasía e Internacional.

Inaugurado en diciembre de 1982, el parque ofrecía hitos como la montaña rusa de agua Hidrovértigo y el primer local de Pizza Hut del país. Sin embargo, el contexto era oscuro: el proyecto nació bajo la dictadura militar y fue señalado como una “pantalla” para ocultar la crisis económica y el horror político de la época.

El declive: de Interama al Parque de la Ciudad

La vida de “Interama” como empresa privada fue efímera. En 1983, ya en democracia, el intendente Julio César Saguier revocó la concesión por irregularidades financieras y falta de mantenimiento. El predio pasó a manos municipales bajo el nombre de Parque de la Ciudad.

Durante los años 90, el parque comenzó a mostrar signos de abandono crónico. Algunos juegos emblemáticos, como la montaña rusa doble Vertigorama, nunca llegaron a habilitarse formalmente por fallas de seguridad. El golpe final llegó en 2003, cuando el entonces Jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, ordenó la clausura definitiva de los juegos mecánicos tras un accidente fatal ocurrido años antes y el deterioro general de las estructuras.

Presente: un pulmón verde con esqueletos de acero

Hoy, el predio funciona simplemente como el Parque de la Ciudad, un espacio de 50 hectáreas destinado al esparcimiento, la observación de aves y el contacto con la naturaleza. Sin embargo, el paisaje es agridulce:

  • La Torre Espacial: Declarada Patrimonio Cultural, sigue en pie como un mojón histórico, aunque su ascenso no siempre está habilitado al público por mantenimiento.
  • Los sobrevivientes: Todavía pueden verse las estructuras de la Sky Wheel (vuelta al mundo doble) y los rieles oxidados de las montañas rusas que nunca volvieron a rugir.
  • Desmantelamiento: Muchos juegos fueron vendidos como chatarra, mientras que otros han sido rescatados por coleccionistas o parques itinerantes del interior del país.

Dato de interés: ¿Se puede visitar hoy?

El Parque de la Ciudad abre sus puertas los fines de semana y feriados de 10 a 18 h. Es un lugar ideal para caminar entre la nostalgia y el verde, aunque las atracciones mecánicas permanecen como piezas de un museo al aire libre que el tiempo se encargó de clausurar.