El sistema de transporte del Conurbano Sur atraviesa una jornada de fuerte incertidumbre tras el cierre de El Nuevo Halcón, la empresa que operaba la histórica Línea 148. La compañía, asfixiada por una crisis financiera y la reconfiguración de los subsidios, dejó de prestar servicio, dejando a 500 choferes en una situación laboral crítica y a miles de pasajeros de Quilmes y Florencio Varela sin su conexión directa con Plaza Constitución.

La caída de la firma no fue repentina: arrastraba deudas salariales que incluían el aguinaldo de diciembre y los sueldos de enero y febrero. En un intento desesperado por cubrir los compromisos, la empresa llegó a vender su predio de cocheras en Quilmes, pero la medida no fue suficiente para evitar el cese de actividades.


El nuevo esquema: quiénes operarán los recorridos

Para evitar que el corredor sur quede desconectado, la Secretaría de Transporte de la Nación ha diseñado un plan de emergencia para redistribuir los ramales de la 148 entre operadoras del sector. El esquema previsto es el siguiente:

  • Destinos a San Francisco Solano: Serán absorbidos por la empresa San Vicente, perteneciente al Grupo DOTA.
  • Destinos a Florencio Varela: Quedarán bajo la órbita de Expreso Quilmes (Línea 98), una sociedad compartida entre el Grupo DOTA y SAES (Línea 85).

Incertidumbre laboral y salarial

A pesar de la redistribución de los recorridos, la mayor preocupación recae sobre los 500 trabajadores de El Nuevo Halcón. Si bien el traspaso de líneas suele contemplar la absorción de personal, los choferes denuncian que aún no hay garantías sobre el reconocimiento de la antigüedad ni sobre el pago de los sueldos adeudados por la empresa saliente.

El conflicto se da en un contexto donde el transporte automotor en el AMBA enfrenta una transformación estructural debido a la quita de subsidios nacionales, lo que pone bajo presión a las empresas medianas y acelera la concentración del servicio en grandes grupos económicos.