La fisonomía de las principales arterias comerciales de la Ciudad de Buenos Aires muestra signos de un deterioro acelerado. Según el último relevamiento de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), el número de locales sin actividad —ya sea en venta, alquiler o directamente cerrados— registró un salto del 38,5% durante el primer bimestre de 2026 en comparación con el mismo período del año anterior. La estadística, que analiza las áreas de mayor flujo de consumo, refleja una crisis profunda que combina la caída de las ventas con una estructura de costos que se ha vuelto insostenible para los pequeños y medianos comerciantes.

Una brecha insostenible entre alquileres e inflación

El informe de la entidad destaca una distorsión de precios que asfixia al sector. Durante enero y febrero de este año, los valores de los alquileres comerciales se dispararon un 158,8% respecto al primer bimestre de 2025. Este incremento contrasta drásticamente con la inflación acumulada en el mismo período, que se ubicó en el 35,35%. Esta brecha, donde los contratos inmobiliarios triplicaron el ritmo del índice de precios general, explica por qué muchos comercios que lograron sobrevivir a la baja del consumo terminaron bajando sus persianas ante la imposibilidad de renovar sus contratos o afrontar los ajustes bimestrales, que solo respecto al cierre del año pasado subieron un 91,2%.

Radiografía del cierre de persianas en las avenidas

En términos nominales, los equipos técnicos de la CAC detectaron un total de 284 locales vacíos en las zonas relevadas, una cifra que preocupa especialmente por la velocidad de la caída: comparado con el último bimestre de 2025 (noviembre-diciembre), el crecimiento de la vacancia fue del 43,4%, pasando de 198 a los actuales 284 inmuebles disponibles. Esta tendencia transforma a las avenidas porteñas en paisajes cada vez más desolados, donde la rotación de negocios ya no logra compensar el cierre definitivo de locales históricos y cadenas de servicios, en un escenario económico que aún no encuentra un piso para el consumo minorista.