A 50 años de la muerte de Juan Domingo Perón, se inauguró de forma oficial el monumento realizado con chatarra frente al club Nueva Chicago. El acto se realizó por la noche en la Plazoleta Dr. Carlos Saavedra Lamas, ubicada entre las callesz Carhue y Cárdenas y asistieron personalidades el Presidente del Partido Justicialista de la Ciudad de Buenos Aires, Mariano Recalde; el primer congresal oriundo de la Comuna 9, Juan Manuel Olmos, Leandro Santoro, Victoria Tolosa Paz y, entre otros, su escultor Christian Fernández Glazer.

Si bien la fecha para mostrarlo oficialmente era insoslayable, lo cierto es que el monumento ya estaba terminado hace algunos años. De hecho, en 2017 un grupo de militantes ya pensó en que tenían que tener un Perón gigante en el barrio. Nunca pensaron que se demorarían 7 años entre menesteres legales, falta de presupuesto, pandemia de por medio, pero lo lograron: hoy se erige en la plazoleta Carlos Saavedra Lamas y es la escultura de “El Pocho” más grande del mundo y hecha con chatarra.

“Con los compañeros siempre decíamos: ‘¿Cómo puede ser que haya tantos monumentos a referentes históricos y Perón no tiene uno?’. Y bueno, tomamos la decisión de hacerlo y colocarlo en la plazoleta que está entre el club Cárdenas y Nueva Chicago”, cuenta Hernán Miguez, actual secretario general del Congreso Metropolitano del Partido Justicialista.

El monumento está constituido principalmente en base a chatarra: fierros, capot, baules y techos de automóviles, pedazos de heladeras Siam, máquinas Singer, chapas y concreto para enclavarlo en el suelo y que no se mueva, ni se caiga. Asimismo, utilizaron diversas capaz de pinturas, tanto para evitar que el material se corroa, como para revestirlo. Su altura es importante: mide 7 metros.

En principio, la idea de los artistas que trabajaron en la figura del ex presidente de la República era crear una estrucura solo de contorno con fierros, pero finalmente se lo cubrió con chapas. Todo ese material utilizado se reunió gracias a sendas donaciones realizadas a través de la Universidad de La Matanza, de vecinos, dirigentes, gremios y fábricas de la zona.

Los artistas que le dieron vida al monumento de Juan Domigo Perón fueron Israel Romero y Christian “Kily” Glazer. De hecho, “Kily” comenzó el proyecto hasta la cabeza y lo continuó su compañero. “La idea que veníamos manejando, era laburar con chatarra y que el barrio colabore en esa juntada con lo que tenían en la casa porque lo copado siempre es que el vecino se sienta representado a través de la obra con la pieza que trae. De esta forma, no solo participaban trayendo sus cosas, sino que también colaboró aquel que se daba maña en clasificar los fierros, en cortar con la amoladora y que sabía soldar”.

No cobramos un mango: fue todo por honor y por militancia, por lo menos de mi parte. La verdad que hacerlo, más en el barrio de Mataderos de donde es uno y frente al club Cárdenas donde milité, es una estrella más en el pecho que la voy a llevar en mi corazón para toda la vida”, concluyó Kily Glazer.