Con una trayectoria que va desde su debut muy de pequeño en cine con Sol de Otoño hasta su consagrada interpretación del joven Diego Maradona en Maradona: Sueño Bendito, Nico Goldschmidt se consolidó como uno de los actores más versátiles y físicos de su generación.
A días del estreno de Anónimo —un proyecto performático que investiga el rol del actor frente al avance de la inteligencia artificial y el desapego tecnológico—, nuestro editor, Pablo Seoane charló con el actor, quien interrumpió su ensayo, vistiendo el mismísimo vestuario de la obra, para conversar en exclusiva sobre el arte como resistencia, sus contradicciones con la tecnología y el recuerdo imborrable del Diez.
Entre el sudor y la resistencia tecnológica
—Estás en pleno ensayo y cortaste para charlar. Nos contaban que estás con un vestuario que parece de motociclista. ¿Cómo se explica ese vestuario?
—¡Sí, total! Estoy con el vestuario puesto. Es un traje preparado para que no me lastime todos los huesos por la cantidad de giros, saltos y golpes que doy en escena, remitiendo un poco a mis roles pasados. A mí me gusta mucho poner el cuerpo en las obras; de algún modo siento que, si no transpiré, es porque no pasó nada. Es como cuando vas a hacer deporte: si no volviste cansado, parece que no valió la pena.
—Anónimo se presenta este domingo 12 de julio en el Konex. ¿De qué va esta experiencia performática que indaga en la memoria y en lo que significa ser actor hoy?
—Soy actor desde que tengo nueve años y siempre pensé que iba a hacer esto toda mi vida. Hoy en día, la verdad, lo dudo. No en el campo del teatro, porque ahí siempre vamos a estar en vivo; aunque prohíban la actuación, la voy a seguir haciendo ilegalmente en un sótano. Pero sí me parece un momento clave para preguntarse cosas con todo lo que está pasando. Hace poco, por ejemplo, me llamaron para hacer una publicidad de Diego Maradona con Inteligencia Artificial para un casino online. ¡Todo mal ahí! (Risas).
“Es un momento raro para ser actor. Si actuás en alguna ficción masiva, seguramente te van a estar pidiendo cosas particulares en relación a la ética y a la moral. Los que hacemos teatro independiente seguimos apostando a la ficción más allá del apoyo de los grandes poderes”.
—Mencionás el avance de la IA, pero también hay un sufrimiento personal con la tecnología del día a día, ¿no?
—Sufro mucho lo tecnológico. Me pasa con cualquier pavada, como querer sacar una entrada al cine y tener que suscribirte a algo; lo detesto, me siento un ingeniero de 70 años. Y tengo 39. No creo que sea una cuestión de edad, sino ideológica, o por lo menos de mirar todo con cierto resquemor por lo que nos está haciendo a nivel vincular. Por eso celebro poder estar haciendo Anónimo en el Konex. Desde acá hablamos: este es mi lenguaje y mi forma de hablarle al mundo.
Redoblar la apuesta: cine y el Festival Callejón
—Además de esta residencia, se viene un año movido con el cine y un formato muy particular en teatro.
—Sí, estamos trabajando para sacar adelante una película que escribí junto a mi socio Nacho Sema, quien la va a dirigir. Yo la protagonizo y se sumaron figuras hermosas como Cristina Banegas, Inés Estevez, Hugo Baldino y Edgardo Castro. Mi deseo es que estrene el año que viene en algún festival representando al cine nacional. Está costando que haya producciones, pero hay que seguir incentivando a las generaciones futuras.
—Y en septiembre te mudás al Teatro El Callejón…
—Exacto, a mitad de septiembre presento dos obras dirigidas por mí que se van a estrenar el mismo día, una detrás de la otra, en formato díptico. Es una apuesta importante. En vez de bajar la guardia ante la situación actual, decidí redoblar la apuesta y trabajar más. Las dos obras están conectadas. La idea es que el público pase el mayor tiempo posible en el teatro: ven una, salen, se toman algo sin mirar el celular, y vuelven a entrar a la siguiente.
El “canal” de un amor ajeno: la mística de ser Maradona
—Es inevitable preguntarte por Maradona: Sueño Bendito. ¿Cómo fue encarnar a Diego en su etapa de Argentinos Juniors y Boca?
—Fue muy loco y hermoso, no sé cómo explicarlo. Yo siempre intento ganarme al equipo técnico en los rodajes porque es con quien más trabajás. Pero acá pasó algo alucinante: no tuve que hacer nada. Me acuerdo de estar en el catering, pedirle un vaso de agua a un técnico y que me mirara con un amor y una devoción total, diciéndome: “¿Cómo no te voy a servir?”.
“Ese amor que recibía no era mío, no me correspondía a mí. Era el amor de la gente hacia el Diego que venía a través de mí. Fue algo muy fuerte que pasaba en la calle y con el equipo. Sentí esa cosa medio cliché de ser un canal”.

—Te tocó atravesar el proyecto justo cuando ocurrió su fallecimiento en 2020. ¿Cómo afectó eso al grupo y a vos en lo personal?
—Pasé de interpretarlo estando él vivo a enterarme de su muerte antes de terminar de filmar todo. El día que murió recibí una cantidad de mensajes impresionante, como si yo fuera un familiar directo. Me escribían para preguntarme cómo estaba, para mandarme abrazos. Fue muy raro. Quedó ese sabor inconcluso de que él no haya llegado a ver la serie, que era un deseo que teníamos todos. Pero actoralmente fue una experiencia soñada: preparar un personaje con tiempo, pensar cada escena y aprender de compañeros como Mercedes Morán, Leo Sbaraglia o Peter Lanzani. Además, admito que comí re bien y tomé ricos vinos (risas).
Coordenadas para ver “Anónimo”
- Función debut: Domingo 12 de julio a las 19:00 hs.
- Lugar: Ciudad Cultural Konex (Sarmiento 3131, Almagro).
- Próximas fechas: Miércoles 5 y 12 de agosto, y 12 de septiembre.
