El inicio del invierno volvió a poner en jaque al sistema energético argentino. Debido a las bajas temperaturas que azotan a gran parte del país, las distribuidoras de gas determinaron la suspensión total del suministro bajo contratos interrumpibles en estaciones de servicio de GNC e industrias. La medida busca garantizar de forma prioritaria el abastecimiento en hogares, hospitales y escuelas.
La Plata se consolidó como el epicentro de la crisis debido a que el 90% de sus estaciones de servicio opera bajo la modalidad de contratos interrumpibles. Esto provocó el cierre casi total de los puntos de carga locales y generó filas de varias cuadras en las pocas estaciones que cuentan con contratos “firmes”.
Restricciones en el AMBA y el interior del país
En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), las empresas Camuzzi, Metrogas y Naturgy aplicaron restricciones estrictas, limitando el despacho de GNC exclusivamente a los cupos mínimos contratados. La falta de combustible y las demoras ya se hacen sentir en distritos clave como:
- Moreno
- Merlo
- La Matanza
- San Martín
La crisis también se extendió hacia el interior, registrándose cortes generalizados en las provincias de Córdoba y Santa Fe. Por el contrario, la provincia de San Juan logró mantener el suministro normal gracias a la previsibilidad en la inyección de la cuenca neuquina.
El cuello de botella: Producción récord, pero transporte insuficiente
Paradójicamente, el faltante de gas no se debe a una escasez del recurso. Los yacimientos de Vaca Muerta registran volúmenes récord de producción; sin embargo, el sistema de gasoductos actual resulta obsoleto para resistir los picos de demanda invernal.
Según datos del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), la demanda total alcanzó los 155,5 millones de metros cúbicos ($m^3$) diarios, de los cuales más de 80 millones fueron absorbidos por el consumo residencial.
Desde la Cámara de Expendedores de GNC explicaron que la capacidad de transporte actual del país ronda los 120 millones de $m^3$ diarios. Si bien ese caudal es suficiente durante la mayor parte del año, queda largamente superado ante el impacto de las olas polares.
Impacto en el transporte y protestas
El desabastecimiento golpea de forma directa a los trabajadores del transporte, fundamentalmente a taxistas, remiseros y choferes de aplicaciones de viaje, quienes dependen del GNC para mantener la rentabilidad de sus vehículos frente al elevado costo de la nafta.
A raíz de esta situación, agrupaciones de conductores concentraron y llevaron adelante protestas sobre la Autopista La Plata-Buenos Aires bajo la consigna “Basta de restricción al GNC”.
El Gobierno nacional y las empresas del sector se encuentran monitoreando el estado del sistema minuto a minuto. Aunque se espera que la tensión en la red se alivie parcialmente con la inyección de Gas Natural Licuado (GNL) importado a través de buques regasificadores, las restricciones operativas continuarán vigentes mientras persista el frente de frío extremo.
