Por: Pablo Seoane

Mientras la Ciudad de Buenos Aires arde bajo una ola de calor que roza los 40 grados, la economía doméstica de sus habitantes enfrenta un incendio de proporciones similares. En las últimas horas, el Banco Ciudad oficializó una nueva línea de créditos destinada exclusivamente a pagar deudas de expensas, una iniciativa que funciona como el termómetro perfecto para medir la fiebre de la crisis habitacional.

Lejos de ser una señal de reactivación, el lanzamiento de este producto financiero es un reconocimiento implícito de que la clase media porteña ha entrado en una fase de endeudamiento de supervivencia.

Expensas: la inflación invisible que le gana a la “general”

Las cifras son lapidarias. Mientras el Gobierno intenta sostener un relato de desinflación, el costo de vivir en comunidad ha tomado una dinámica propia y asfixiante. Durante 2025, las expensas aumentaron un 36% en promedio, superando con holgura al Índice de Precios al Consumidor (IPC). Situación similar o peor que la de valores sensibles y elementales como los servicios públicos, el transporte o ciertos alimentos básicos que tuvieron incrementos entre 50 y 100% anual.

Si se amplía la lente, el panorama es aún más desolador: en los últimos 24 meses, el costo de mantenimiento de los edificios acumuló una suba del 313,6%. Este desfasaje ha provocado que el pago de las expensas deje de ser un gasto corriente para convertirse en una carga financiera inmanejable para miles de familias.

Los detalles del “parche” financiero

La nueva línea permite financiar hasta tres meses de deuda con un tope de $1.500.000. Sin embargo, la letra chica refleja la desconfianza del sistema: el dinero nunca pasa por las manos del solicitante, sino que se transfiere directamente al consorcio para garantizar la cancelación.

  • Tasa Nominal Anual (TNA): 60%.
  • Plazos: Hasta 18 cuotas fijas bajo el sistema francés.
  • Destinatarios: Propietarios e inquilinos (siempre que el consorcio opere con el banco).

Lo que se presenta como una “facilidad” es, en realidad, un crédito para pagar gastos básicos que deberían cubrirse con el salario. Tomar deuda al 60% anual para pagar gastos corrientes es, para muchos analistas, el primer paso hacia una trampa de deuda de la que es difícil salir.

Una economía de “cuotitas”

La Argentina de 2026 se está convirtiendo en la economía de la financiación del consumo básico. Si en 2024 se financiaba el supermercado y en 2025 las facturas de luz, este inicio de 2026 marca la era de financiar el derecho a tener un techo.

El crédito del Banco Ciudad puede evitar un remate judicial o el corte de servicios centrales en el corto plazo, pero no resuelve la cuestión de fondo: una estructura de costos que corre por el ascensor mientras los sueldos suben por la escalera, parafraseando el relato de Juan Domingo Perón.