La Plaza Sarmiento, ese histórico terreno elevado que nació hace un siglo con la tierra de los cimientos del barrio “Las Mil Casitas”, atraviesa hoy uno de sus peores momentos. Lo que debería ser un refugio frente a las altas temperaturas del verano se ha convertido en un espacio hostil: ninguno de sus seis bebederos FB provee agua, obligando a las familias a cargar sus propias botellas para poder pasar la tarde.
A pesar de ser el pulmón verde de uno de los barrios más emblemáticos de la zona, la plaza ubicada en Cosquín y Tuyutí padece un deterioro crónico. Vecinos denuncian que los seis bebederos no funcionan hace dos años y advierten por el peligro de los juegos rotos.
Un reclamo que no encuentra respuesta
A pesar de que los pedidos de reparación llegaron a la Junta Comunal 9 en abril del año pasado, la solución no aparece. Desde la comuna deslizaron que existiría un problema en las cañerías de AySA, pero no hay una fecha prevista para las obras.
“Vengo con mis hijos a la tarde para que jueguen, pero ya nos acostumbramos a que no haya agua”, relata Andrea, una vecina de la zona. Sin embargo, la falta de hidratación es solo la punta del iceberg de una lista de reclamos que incluye:
- Juegos infantiles vandalizados: Hamacas rotas y tornillos sobresalidos que representan un riesgo para los más chicos.
- Posta aeróbica deteriorada: Los aparatos para hacer ejercicio presentan roturas que impiden su uso seguro.
- Falta de poda: La desatención de la arboleda es tal que, en días de viento, las autoridades optan por cerrar las rejas de la plaza para evitar que la caída de ramas provoque accidentes.
El corazón de las “Mil Casitas”
La plaza, delimitada por las calles Tuyutí, Cosquín, Humaitá y el pasaje El Rastreador, es mucho más que un parque; es el centro social de Liniers. Allí ensayan agrupaciones como la murga “Los Pizpiretas de Liniers”, cuyos integrantes también sufren la falta de mantenimiento.
José Manuel, referente de la murga, advierte sobre la paradoja de cerrar el espacio público por falta de poda en lugar de solucionar el problema de fondo. Cabe recordar que, según la Ley de Comunas, el mantenimiento integral de las plazas barriales es responsabilidad directa de la Junta Comunal, que hasta el momento no ha logrado coordinar con las empresas de servicios para devolverle la operatividad al predio.
