Frente al Parque Lezama se alza la Catedral de la Santísima Trinidad, una estructura neorrusa inaugurada en 1901 que se destaca en el skyline porteño. El edificio, declarado Monumento Histórico Nacional, fue financiado en gran parte por el Zar Alejandro III y diseñado por arquitectos de San Petersburgo y Buenos Aires.


En el corazón del barrio de San Telmo, sobre la Avenida Brasil al 315, se encuentra un edificio que transporta a los visitantes directamente a Moscú: la Catedral de la Santísima Trinidad. Este templo de la Iglesia Ortodoxa Rusa, ubicado frente al Parque Lezama, es uno de los íconos arquitectónicos más singulares de Buenos Aires.

Declarada Monumento Histórico Nacional, la Catedral se distingue por su notable estilo moscovita del siglo XVII, que se manifiesta en sus cinco cúpulas acebolladas de color azul con estrellas doradas. Estas cúpulas, coronadas por cruces ortodoxas sujetas con cadenas, sobresalen entre los techos bajos del barrio y están intencionalmente orientadas hacia el oriente, siguiendo la tradición rusa.

Historia: Un Regalo del Zar

La construcción de la Catedral es un hito de la diplomacia y la fe. Fue iniciada en 1898 y finalizada en 1901 (aunque otras fuentes citan 1904).

El proyecto original fue trazado en San Petersburgo por el arquitecto del Santo Sínodo de Rusia, Mihail Preobrazensky. La construcción y adaptación en Buenos Aires estuvieron a cargo del renombrado arquitecto noruego Alejandro Christophersen (diseñador también del Palacio San Martín), en colaboración con el ingeniero Pedro Coni.

Los fondos para la edificación fueron donados en su mayor proporción por el Zar Alejandro III, como respuesta al pedido de las comunidades eslavas, helenas y levantinas ortodoxas afincadas en Buenos Aires. A su inauguración asistió el entonces presidente argentino, Julio Argentino Roca.

Detalles y Tesoros Interiores

La estructura, de 716.6 m², presenta en su fachada un bajorrelieve en bronce que reproduce su silueta, y un mosaico en el frontispicio (realizado en San Petersburgo) que representa a la Santísima Trinidad.

El acceso al templo se realiza por una puerta ricamente decorada a la izquierda de la fachada. En el interior, en el primer piso, se destaca un altar intencionalmente direccionado hacia el oriente y una variedad de íconos, siendo el más importante el dedicado a la Santísima Trinidad.

En sus laterales, se pueden apreciar dos murales, uno de ellos una pieza de cerámica realizada por la Escuela Nacional de Cerámica Fernando Arranz, conmemorando el “Bautismo de Rusia” entre 988 y 1988.

Actualmente, el Obispo de Buenos Aires tiene jurisdicción sobre toda la Argentina y América del Sur, si bien su nunciatura depende del Santo Sínodo en Nueva York, Estados Unidos.